Juan XXIII, el Papa bueno, convocó al Concilio Vaticano II
Recordado como "el Papa bueno", Juan XXIII —que convocó al Concilio Vaticano II y posibilitó una profunda reforma de la Iglesia católica en los años 60— se convirtió ayer en santo junto a Juan Pablo II.

Lunes 28 de Abril de 2014

Recordado como "el Papa bueno", Juan XXIII —que convocó al Concilio Vaticano II y posibilitó una profunda reforma de la Iglesia católica en los años 60— se convirtió ayer en santo junto a Juan Pablo II. Nacido el 25 de noviembre de 1881 en el norte de Italia, Angelo Roncalli convocó al concilio, celebrado en octubre de 1962, con el que buscó adaptar la Iglesia a los nuevos tiempos y transmitir el Evangelio de una manera más accesible a los fieles.

También se lo recuerda como "el Papa de la paz", por la gran influencia que ejerció sobre los líderes mundiales.

En medio del concilio, Juan XXIII jugó un rol destacado en la crisis de los misiles en Cuba, en la que se llegó al límite del desastre nuclear, al dirigir un mensaje en el que llamó a los dirigentes a "promover, favorecer, aceptar tratativas a todo nivel" para frenar la guerra.

Su canonización llega casi 51 años después de su muerte -falleció el 3 de junio de 1963-, luego de que su causa se fuera demorando en la pesada burocracia vaticana hasta que la llegada del Papa Francisco la revitalizó.

Después de que Juan Pablo II lo declarara beato en 2000, el Papa argentino Jorge Bergoglio decidió el año pasado que no hacía falta comprobar un segundo milagro para convertilo en santo, tal como contemplan las normas vaticanas, y así aceleró el proceso.

Nombrado como un Papa de transición en 1958, para suceder a Pío XII, Juan XXIII se caracterizó por una vida de santidad cotidiana y total normalidad, que lo llevaron a "aggiornar" el Vaticano, flexibilizando las normas de protocolo y permitiendo el contacto del pontífice con la realidad cotidiana, lo que hace que surjan muchas comparaciones con el actual estilo de Francisco. Durante su pontificado, publicó un total de ocho encíclicas, entre ellas "Pacem in Terris" -en 1963-, la primera en la historia de la Iglesia dirigida a "todos los hombres de buena voluntad", y no solamente a los creyentes. Tras una larga enfermedad, Juan XXIII falleció el 3 de junio de 1963 en su residencia en el Vaticano.