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Juan Pablo Geretto puso de pie al público en "Rain Man"

Pasaron casi dos décadas y media desde aquella película inolvidable de Barry Levinson que narraba el vínculo entre dos hermanos, uno rápido para los negocios y con pinta de galán (Charlie) y otro autista y de una velocidad...

Martes 21 de Agosto de 2012

Pasaron casi dos décadas y media desde aquella película inolvidable de Barry Levinson que narraba el vínculo entre dos hermanos, uno rápido para los negocios y con pinta de galán (Charlie) y otro autista y de una velocidad mental asombrosa (Raymond). El mejor elogio de la versión teatral de "Rain Man", que ofreció cuatro funciones a lleno total el fin de semana pasado en el Astengo, fue que Fabián Vena y, muy especialmente, Juan Pablo Geretto hicieron olvidar a Tom Cruise y Dustin Hoffman. Es más, lo de Geretto, con una interpretación que osciló entre lo risueño y lo dramático, y fue memorable.

A Geretto le tocó el brutal desafío de interpretar el papel de Raymond. En la función del sábado, el actor fue recibido con una ovación cuando apareció en escena. Un gesto que se destina generalmente a los protagonistas de una obra, pero lo extraño fue que a Vena no lo aplaudieron cuando apareció en escena. Un detalle menor, pero un guiño mayor.

La obra dirigida eficazmente por Alejandra Ciurlanti refleja el conflicto entre dos hermanos, casi desconocidos, que se enfrentan a una nueva realidad cuando fallece su padre. Charlie (acertada interpretación de Vena) es una persona más apasionada por el dinero que por los afectos. Tras la muerte de su padre se topa ante dos problemas. Uno, que su padre le dejó apenas el viejo Buick modelo 49 y unos rosales para que cuide y, lo segundo, que en la herencia también dejó 12 millones de dólares para "un beneficiario anónimo".

Esa persona no es otra que Raymond Babbit, un hermano mayor y autista, al que cuando era niño lo registraba como un amigo invisible a quien llamaba "Rain Man".

La obra se construye a partir de ese vínculo, que incluirá un desprecio hacia Raymond, cuando Charlie lo llama "retardado", pero que habrá un acercamiento en el que se combinan momentos de tensión y hasta de ternura, como cuando juntos cantan "La vi parada ahí", de Los Beatles, que arrancó el aplauso del público.

Lo de Geretto fue superlativo, capaz de arrancar lágrimas en sus crisis nerviosas, pero también de disparar sonrisas cuando recordaba el teléfono y dirección de una moza, simplemente porque sabía de memoria la mitad de la guía telefónica.

La sincronía entre el dúo protagonista, mérito de los actores y de la dirección de Ciurlanti, fue otro punto alto en esta puesta. "Rain Man" pasó por Rosario y dejó una tormenta de emociones. Algo que se destina sólo a las obras con vuelo alto.

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