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Jorge Drexler: "Cuando escribís canciones te sentís como un eterno aprendiz"

El cantautor explicó de qué se trata su nuevo disco, "Bailar en la cueva", que se edita el martes próximo. "Quería asumir un riesgo", aseguró el uruguayo.  

Domingo 23 de Marzo de 2014

"Que siga el baile hasta que aclare" canta Jorge Drexler en uno de los temas de "Bailar en la cueva", que ya desde el título insinúa por dónde vienen los cambios. En su nuevo álbum, que sale a la venta el martes, el uruguayo pone todas las fichas en el pulso rítmico, y así se vuelve más físico y filoso, pero sin perder su sello estilizado y elegante. La cadencia de una cumbia como "Bolivia", que al final suma la voz de Caetano Veloso, anuncia que será un disco para balancear las caderas. "La idea era moverme hacia una dimensión desconocida, asumir cierto riesgo", asegura ahora Drexler, después de haber probado el éxito comercial (el hit "Me haces bien", de 2001) y la llamada consagración (ganó un Oscar en 2005 por el tema "Al otro lado del río").

En charla telefónica con Escenario, el cantautor radicado en España explicó por qué decidió hacer un disco marcado por el groove, y con fuertes influencias de la música latinoamericana. También habló de la ironía, los paparazzi, la frustración de un bloqueo creativo y de sentirse un aprendiz a los 50 años.

— "Bailar en la cueva" es muy diferente a tu disco anterior, "Amar la trama" (2010). Es un álbum con un fuerte pulso rítmico, casi se podría decir bailable. ¿Por qué y cómo se dio ese cambio?

—Fue intencional. Yo tenía la intención de que el disco estuviese construido desde el movimiento, que generara un pequeño balanceo cuando lo escucharas, y si eso no pasaba buscábamos otro tipo de arreglo. Queríamos que estuviese hecho desde el ritmo, desde el groove. La idea era moverme hacia una dismensión desconocida, algo que significara un desafío, algo que me pusiera en una situación nueva, con cierto riesgo. Yo por lo general siempre trato de moverme en direcciones nuevas con respecto a los discos, y a veces en direcciones complementarias. Este disco viene después de "Proyecto N", un proyecto de canciones en formato de aplicación para celulares y tablets donde combiné la poesía y la música con la tecnología. Era un proyecto muy cerebral, muy pensado, y esta vez yo quería irme de la cabeza al polo opuesto del cuerpo, a los pies. A veces tengo la necesidad de sacarme de encima el proyecto anterior exorcizándolo con algo nuevo, como para cerrar un período. Yo no sé si eso está bien o mal, pero así es como me funciona la cabeza.

—La presencia de lo rítmico en el disco también se nota en los invitados: Bomba Estéreo, Visitante de Calle 13 y hasta el mismo Caetano Veloso...

—Es cierto, es toda gente que incluye el cuerpo en su música. No lo había pensado de esa manera (risas). En la producción también hay elementos de ese pulso rítmico. De hecho uno de los temas lo produce Visitante y también trabajamos con un productor colombiano, Mario Galeano, que es de una agrupación que se llama Frente Cumbiero. Con mucha generosidad él nos abrió las puertas de la música y los músicos en Bogotá.

—¿Hay alguna influencia nueva que se haya colado en el álbum, algo que te haya movilizado en particular?

—Sí, la influencia de Bomba Estéreo fue muy grosa, y por eso están en el disco. Calle 13 también me marcó mucho. Mi colega y al mismo tiempo amigo Kevin Johansen, al que quiero tanto, es otra influencia importante. Cuando ví un concierto de él, y observé esa leve oscilación en el público, me dije: "Yo tengo ganas de hacer algo así, de salirme un poco del mundo de los sentimientos y la razón e ir a un mundo un poco más físico". Con este disco se ha ampliado mi espectro musical, incluyendo mucho a la música latinoamericana. Eso está muy explícito en las canciones. Uso ritmos como la cumbia, cosas familiares al vallenato, e instrumentos como las guacharacas y las pailas, que no había utilizado nunca. También se ha ampliado mi territorio somático, que ahora puede ir de las emociones y de la cabeza a los pies.

—En la letra de "Data data" vos decís "nadie existe si no es noticia". Y en "La plegaria del paparazzo" hablás del "elixir dulce de la hipocresía". ¿Qué disparó esas letras que son irónicas y muy críticas con respecto al mundo mediático que aparece en las revistas?

—Es cierto que esas dos canciones son irónicas, pero la verdad es que yo uso muy poco la ironía en mis canciones. No sé bien de dónde salen esas letras, pero es evidente que hay cierto descontento con algunas cosas que uno ve. El hecho de que el disco sea rítmico no quiere decir que sea todo alegre. Esa es una asociación equivocada. De hecho el álbum tiene una canción como "Bolivia", que es una cumbia oscura. Y "La plegaria del paparazzo" también es una especie de candombe oscuro. Yo no soy un miembro de la farándula, nunca di entrevistas para revistas del corazón. Sólo en una época sufrí el acoso de los pararazzi, cuando nacieron mis hijos (está casado con la actriz Leonor Watling), con fotos que me han robado y otras cosas que no me gustaron y que quise reflejar en esta canción. Eso después aflojó, afortunadamente. Supongo que se habrán dado cuenta que mi vida es medio aburrida, y que sólo era un padre con unos niños en el supermercado (risas).

—En "La noche no es una ciencia exacta" cantás "debería tenerlo claro en mis años". Y este año justamente cumplís 50, un número redondo que para muchos significa estar en la mitad del camino, en la mitad de la vida...

—Ojalá sea la mitad de mi vida, te tomo el consejo (risas). Sí, cuando canto "en mis años" me estoy refiriendo a las cosas que uno debería saber a los 50. Pero esa canción da cuenta también que hay errores que uno sigue cometiendo. Escribir canciones es una actividad muy removedora. Cuando escribí esa canción me había ido a una especie de retiro a una playa del norte de España, en Cantabria. Al principio escribí varias canciones, pero después tuve unos días de sequía, de hoja en blanco, no me salía nada. Sentía mucha frustración y la pasaba realmente mal. Hasta que decidí escribir esa canción, que afirma justamente que hacer canciones no es una ciencia exacta. Las canciones se aparecen cuando menos lo pensás, no es algo que esté bajo el control de uno, y está bueno saber eso. En el disco hay varias canciones que hablan de parte de tu personalidad que está fuera de control, como "Universos paralelos".

—¿Te pasa que a los 50 querés hacer cosas que ya no podés o que te parecen desubicadas?

—Yo no tengo un concepto de lo desubicado. Es evidente que a los 50 uno no tiene la misma flexibilidad que a los 17, pero con el cuerpo de 50 años podés hacer lo que quieras. Esa semana que me fui a componer a la playa me llevé mi tabla de surf, y estoy muy contento con las cosas que puedo hacer todavía (risas). En un momento te das cuenta que el mundo material es efímero, que no vas a tener el mismo cuerpo por siempre. A mí eso me sirvió para valorarme más y para perder el sentido de la ubicación, el sentido de la vergüenza. Entonces a esta edad hacés lo que realmente tenés ganas de hacer. Por ejemplo, en relación con la exposición pública, con bailar en público, soy más joven ahora que hace 20 años, porque antes tenía una actitud muy conservadora, era muy vergonzoso. Con este disco me puede abrir un poco más. Hacer música, hacer lo que te gusta, es una experiencia liberadora, porque te permite recorrer nuevos caminos, y así sentís que no hiciste todas las cosas que podés hacer en la vida, sentís que hay mucho por delante.

—Vos superaste las etapas de la revelación y la consagración y después lograste mantener la expectativa. ¿En qué etapa de tu carrera creés que estás ahora?

—Espero que en los comienzos (risas). Espero que me quede muchísimo todavía y que éstas sean las etapas tempranas de mi carrera. Yo no creo mucho en la idea de la consagración. La palabra éxito tiene su etimología en el latín exitus, que significa salida. El éxito es un poco la muerte. Cuando alguien tiene éxito o se consagra se estabiliza, queda en un estadío fijo, y eso no es real. Las personas se mueven todo el tiempo. Yo prefiero pensar que a veces te puede ir bien, que a veces te puede ir mal, pero que cada vez que te sentás frente a una hoja en blanco a escribir una canción, si lo hacés sinceramente, estás haciéndolo desde cero. Con el paso de los años tenés más herramientas, pero el enganche con la emoción no es algo que se aprende. Cuando escribís canciones te sentís como un eterno aprendiz.

En Rosario

Jorge Drexler presentará su nuevo disco en Rosario el martes 15 de mayo en el teatro El Círculo. La gira seguirá por el interior y el 24 de mayo tocará en el Luna Park de Buenos Aires.

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