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Javkin: "Lo peor que podría pasar el lunes es que todo siga igual en Rosario"

Con la cuenta regresiva para las Paso del domingo próximo en marcha, Pablo Javkin asegura que su duelo directo e interno con la intendenta Mónica Fein alumbrará al futuro jefe del Palacio de los Leones.

Miércoles 15 de Abril de 2015

Con la cuenta regresiva para las Paso del domingo próximo en marcha, Pablo Javkin asegura que su duelo directo e interno con la intendenta Mónica Fein alumbrará al futuro jefe del Palacio de los Leones. "El del socialismo es un ciclo agotado. Es una administración que no tiene respuestas al principal problema de la ciudad: la inseguridad", enfatizó el actual diputado nacional y presidente de la Coalición Cívica (CC).

Luego de desandar una campaña en la que trató de sumar no sólo radicales y socialistas que no sintonizan con el oficialismo sino opositores al Frente Progresista Cívico y Social (FPCyS), Javkin les envió un mensaje a los rosarinos: "Elegir a alguien que no tiene competencia en una primaria es desperdiciar una oportunidad, y estoy convencido de que el ciudadano no quiere desechar la posibilidad de generar un cambio".

El precandidato a intendente, que anoche compartió un acto en la plaza Perú (avenida Belgrano y Santa Fe) con Mario Barletta —postulante a la Gobernación santafesina— y otros referentes del sector, advirtió como señal de agotamiento de la actual gestión "la voluntad de no debatir" propuestas por parte de Fein. Y se quejó ante La Capital, con tiro por elevación al PRO incluido, de la utilización en los últimos días de "imagen institucional y recursos públicos de Rosario y Santa Fe, hasta de la ciudad de Buenos Aires.

-El cierre de campaña lo encuentra convencido de que la puja por la Intendencia se define entre Fein y usted. ¿Por qué?

—Porque de la interna del Frente Progresista saldrá el próximo intendente de la ciudad y porque estoy convencido de que el rosarino sabrá cómo usar la herramienta del voto. Porque hay que tener en cuenta que elegir a alguien que no tiene competencia en una primaria es desperdiciar una oportunidad. En ese sentido, estoy convencido de que el ciudadano no quiere desechar la posibilidad de generar un cambio. Intimamente creo que la ciudad, el lunes, debería tener un aire distinto. Lo peor que podría pasar ese día es que las cosas sigan igual en Rosario, y la mejor forma de que el cambio ocurra es que nosotros le ganemos a Fein.

-¿Considera agotado el ciclo del socialismo en la ciudad?

—Por supuesto. Es una administración que no tiene respuestas al principal problema que atraviesa a todo el tejido de la ciudad: la inseguridad. Y, para afrontarla, hay que renovar totalmente la gestión, fijarle otros objetivos, rearmar equipos, sumar miradas y actuar de manera diferente en cada uno de los ámbitos en los que el municipio interviene. Algo que es muy difícil esperar de una administración que, hasta acá, no lo pudo hacer. Además, es natural: cada uno es bueno en lo que conoce. Cuando la ciudad tuvo un intendente experto en sistemas de salud, hubo una buena prestación en la materia. Lo propio ocurrió con los servicios públicos. Hoy necesitamos un intendente que conozca los sistemas de Justicia, policiales y de seguridad. Es la alternativa que ofrecemos.

-La inseguridad dominó la etapa proselitista. ¿Qué herramientas pone sobre la mesa para combatirla?

—Trazamos una propuesta integral de 20 puntos que tiene que ver con todas las acciones que el municipio debe encarar para revertir la situación. Empezando por reconocer el problema y siguiendo por exigir la colaboración de los otros niveles del Estado. En La Matanza (Buenos Aires) acaban de incorporar 700 gendarmes, ¿por qué Rosario sigue sin poder resolver esa cuestión y continúa sin denunciarla? Respecto de las potestades, quiero ser un intendente que designe al jefe de policía de la ciudad y que nombre y opine sobre los titulares de cada comisaría. También tiene que ver con otras acciones de fondo, que van desde la protección de la primera infancia, con una red de jardines maternales (el corazón de nuestra política inclusiva), hasta un tema concreto en el cual se retrocedió mucho: la actividad económica de la ciudad. En Rosario hubo una política muy mala de suelo industrial. Cuando expulsamos empresas hay jóvenes que pierden la perspectiva de un trabajo. Curiosamente, este municipio es capaz de ir a multar a pequeños comerciantes por una falta mínima y, a veces, ese mismo empeño no se pone en el fomento de determinadas actividades o en el control de la calle.

-Sobre la falta de seguridad, ¿el Palacio de los Leones no carga con una responsabilidad que supera sus atribuciones?

—Hay una tendencia a no querer asumir el problema. Es un gran error y todo ese tiempo perdido lo pagamos caro. Veo que ahora hablan de inseguridad, hubiésemos empezado antes. La falla también tiene que ver con no dar pelea con los restantes niveles del Estado, más allá del gobierno de turno y, en nuestro caso, con quienes están al frente de la policía provincial. Eso no ocurrió porque, por pertenecer al mismo grupo político, hay miedo de hacerlo. Y eso también está mal. Un ejemplo: que en un parque público de Rosario se registre una balacera en la que hieren a un funcionario municipal a metros de Fein y, tres semanas después, ni siquiera exista un prófugo, porque no saben a quién detener, ¿no tendrían que exigirles respuestas a la policía, al Ministerio de Seguridad santafesino o al gobernador? Es algo gravísimo. Cuando empezamos a tolerar esas cosas, el delito avanza y después es más difícil volver.

-Pasaron las semanas y nunca llegó el debate de propuestas entre los postulantes.

—Hubo una voluntad de no debatir. Vamos a una interna en el Frente Progresista contra la intendenta y no quisieron discutir. Fue una campaña, como ninguna otra, en la que hicieron abuso de spots cuidados, imagen institucional y recursos públicos de Rosario y Santa Fe, incluso de la ciudad de Buenos Aires. Vimos correrse la raya de lo correcto. Pero somos conscientes de que la ciudad siempre supo dar grandes lecciones en determinados momentos de su historia, y una de esas lecciones llegará el domingo. El candidato que subestima la reacción de los rosarinos se llevará una gran sorpresa.

-¿Dónde lo encontrará el día después de la interna?

—En un lugar con una fuerte responsabilidad, porque hay una gran expectativa de cambio en la ciudad que nos llevará a ganar el domingo. Eso también implicará ponernos a trabajar de inmediato para poder ratificarlo en las elecciones generales de junio y, posteriormente, planificar una gestión que ubique a Rosario en el lugar en que debe estar.

-De encontrarse con ese escenario, ¿cuál sería la primera medida a adoptar?

—Una amplia convocatoria, porque además de los distintos sectores políticos para encarar una renovación en el Frente Progresista es necesario extender la participación de toda la sociedad rosarina. Nos estamos acostumbrando a hechos que nos modifican el modo de vivir y no se saldrá de esa situación solamente con un buen intendente. Todos deberán poner arriba a Rosario.

-¿Y si el lunes le toca protagonizar la otra fotografía?

—Defenderemos una propuesta fundamental: no acostumbrarnos a que la ciudad entre en un ciclo de violencia que después sea difícil de detener. Nuestra responsabilidad es cuidar a los rosarinos gobernándolos. Si la sociedad entiende que ese no es el mejor camino, la cuidaremos igual, impidiendo que en el debate político se nieguen los problemas y respectivas soluciones.

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