Martes 06 de Enero de 2009
Vestidos con trajes y chaqueta, miles de empleados y ejecutivos confluyeron ayer en un santuario de Tokio dedicado al comercio, rezando a su dios para conservar los negocios a flote en un nuevo año con lúgubres perspectivas económicas.
Hombres y mujeres de negocios esperaron pacientemente bajo el frío del primer día laboral de 2009 para acercarse al altar del santuario de Kanda Myojin, levantado hace 1.300 años y dedicado al dios del comercio Ebisu-Sama.
"El pasado año fue en verdad un año duro para las inmobiliarias, y muchas compañías han desaparecido. Pero estamos decididos a sobrevivir", dijo Toshikatsu Takehara, un gerente comercial inmobiliario de 34 años que estaba rezando en el santuario.
Los fieles en el lugar sagrado aplaudían al llegar al altar, cerraban los ojos e inclinaban la cabeza para rezar, mientras de fondo se escuchaba el sonido de las monedas cayendo en la caja de donativos.
La caja de donativos del santuario, rellena con monedas de un yen, frente a los generosos donativos de billetes de mil o diez mil yenes del pasado, parecía reflejar el sentimiento de muchos trabajadores y sus empresas, forzados a apretarse los cinturones ante la grave situación económica.
La previsión económica en Japón, un país eminentemente exportador, es sombría, con una caída récord de la producción industrial en noviembre y una reducción del mercado laboral que amenazan con aplastar el consumo, y con una caída de precios.
Protesta. En tanto, cientos de desempleados protestan en el parlamento de Japón. "Basta de echar a trabajadores temporarios", gritaban, mientras marchaban con pancartas.
Muchos de los manifestantes eran ex trabajadores contratados que pasaron Año Nuevo en carpas armadas por voluntarios en un parque, tras haber sido echados de viviendas que les proveían las empresas antes de despedirlos.
"La parte más dura es que no tenemos un trabajo", dijo Tsuguo Kaneko, un ex trabajador contratado de 45 años, que permanecía en el parque tras ser despedido de una compañía fabricante de alimentos para bebés.
"Los trabajadores contratados y los temporarios padecemos la peor parte de la crisis a medida que las compañías reducen la producción", advirtió un manifestante. l (Reuters)