Domingo 03 de Abril de 2011
Tal vez el momento más siniestro y traumático de la historia reciente de Japón sea el vinculado al fin de la Segunda Guerra Mundial. En esas circunstancias, dos bombas atómicas arrojadas por Estados Unidos destruyeron totalmente las ciudades de Hiroshima y Nagasaki, aniquilando a casi la totalidad de sus habitantes. ¿Cómo puede ser entonces que Japón, la tierra que más sufrió la devastación atómica y en la que juraron que esa catástrofe nunca más debía suceder, se encuentre nuevamente amenazada por el fantasma nuclear, con el agravante de que ahora han sido los propios japoneses los generadores de semejante desdicha? Desde hace varias décadas Japón es un país que se puede considerar el sumum de la racionalidad y de la organización; pero, paradójicamente, de pronto repite su tragedia nuclear. Pareciera que a partir de la finalización de la Segunda Guerra Mundial, ya en plena época de paz, esa nación fue sentando las bases para que su historia de víctima de la energía nuclear se reeditara. ¿Inconscientemente generó las condiciones para que la tragedia se repita, al construir semejante red nuclear a sabiendas de que estaba en una zona inestable, cerca de una falla geológica y expuesta a terremotos y tsunamis? ¿Qué clase de "acto fallido" se habrá gestado en uno de los países más organizados y previsores del globo para que las fuerzas indómitas y tanáticas del inconsciente colectivo se hayan logrado expresar en la siniestra reedición del trauma original, repitiendo de algún modo aquella catástrofe?
Jorge Ballario DNI 6.012.531