Japón: detrás de la crisis nuclear surge la catástrofe humanitaria
Japón sigue estremecido por el terremoto y posterior tsunami que sembró la muerte en el norte del país el viernes de la semana pasada y desató una crisis nuclear sin precedentes en las últimas décadas. Fotogalería

Sábado 19 de Marzo de 2011

Japón sigue estremecido por el terremoto y posterior tsunami que sembró la muerte en el norte del país el viernes de la semana pasada y desató una crisis nuclear sin precedentes en las últimas décadas. Pero es precisamente ese peligro que sume a la potencia oriental el que están tapando la enormidad del sufrimiento de decenas de miles de personas golpeadas por el fenómeno.

Anoche, la compañía que administra la central nuclear de Fukushima en la que se han sucedido varias explosiones y de donde se emite fuerte radiación, logró conectar un cable para alimentar de energía los motores que bombean agua a los reactores siniestrados a fin de conjurar el peligro de un desastre atómico.

A pesar del avance en la maniobras, la situación de la planta sigue siendo muy grave.

Las últimas cifras oficiales ofrecidas estiman que hay 6.911 muertos en 12 prefecturas, y unos 10.300 desaparecidos. Esta cifra refleja que el sufrido hace ocho días es el peor terremoto vivido en Japón en 90 años, superando las víctimas fatales (6.400) del terremoto de Kobe en 1995.

Unos 90.000 efectivos de las Fuerzas de Auto Defensa (a los que se unirán miles de reservistas llamados a filas) trabajan en medio de grandes dificultades, y ya han rescatado o evacuado a más de 26.000 víctimas, la mayoría de ellas cerca de las centrales nucleares dañadas por el temblor, según la agencia local Kyodo.

Sin embargo, las autoridades temen que el número de fallecidos siga subiendo y llegue a 10.000, ya que en las últimas horas se han encontrado varios cuerpos en puntos de la costa nororiental, y que las cifras de desaparecidos y rescatados se vayan multiplicando con el paso de los días.

El elevado número de muertos complica la identificación de los cuerpos, por lo que las academias policiales han comenzado a instruir a los agentes locales para que se ocupen de estas tareas, mientras que grupos de voluntarios han asumido la labor de informar a las familias. Por su parte, las autoridades de inmigración han decidido enviar a los gobiernos locales toda la información disponible, incluidas las huellas dactilares, sobre los extranjeros residentes en Japón, para facilitar y agilizar su identificación.

Entretanto, unas 530.000 personas se agolpan en los campamentos provisionales, la mayoría de ellas en las prefecturas de Miyagi, Iwate y Fukushima (noreste), las más afectadas por el terremoto. Sus dirigentes han adelantado las gestiones para construir 32.800 viviendas temporales.

Los continuos cortes en el suministro eléctrico derivados de los problemas en las centrales nucleares, especialmente la de Fukushima, agravan la situación de los miles de personas que están sin hogar en plena ola de frío y nieve.

Las historias de pueblos borrados del mapa, núcleos de población de los que no se tienen noticias y, por suerte en algunas ocasiones, gente que vuelve a dar señales de vida cuando ya había poca esperanza de encontrarlos siguen cayendo en un goteo continuo.

Por ejemplo, en Oshima, una pequeña isla frente a la costa de la provincia de Miyagi, fueron encontradas ayer con vida cerca de 1.300 personas. Además, entre 7.000 y 8.000 residentes en esta población perdieron sus casas y se han refugiado en escuelas, aunque están incomunicados y se desconoce si tienen provisiones suficientes. El gobierno de Miyagi ha solicitado ayuda a otras prefecturas para comenzar con la quema de los cuerpos con el fin de evitar la propagación de enfermedades entre los sobrevivientes.

No los encuentran. Por el contrario, desde el viernes no se sabe nada sobre unos 7.500 residentes de Minami Sanriku, la mitad de los habitantes de ese pueblo de Miyagi engullido por el mar, aunque la policía cree que podrían haberse refugiado en localidades cercanas, como Tome. Un total de 2.000 residentes de Minami Sanriku fueron localizados también ayer con vida, por lo que hay esperanzas sobre sus vecinos. Tampoco se conoce el paradero de otros 8.000 residentes del pueblo costero de Otsuchi, en la provincia de Iwate.

La ciudad de Minamisouma, a unos 30 kilómetros de la central nuclear de Fukushima, quedó desierta, pero quedan en ella unos 800 de sus 72.000 habitantes. Son las personas y sus familiares que toman parte de los trabajos en la central nuclear de Fukushima Y esos sobrevivientes del tsunami sostiene que el gobierno los abandonó.

El alcalde (intendente) de Minamisouma se muestra furioso con el gobierno de Tokio: “Cuando les pregunté qué iban a hacer con nosotros, me respondieron que me calmase, que mi trabajo consistía en salvar vidas”, relata.

“¿Hasta cuándo va a durar esta situación?, se pregunta un hombre. “Las cosas sobre el terreno están empeorando. Cada día hay explosiones y fuegos, cada día surgen nuevas preocupaciones”.

Los tanatorios no dan abasto para almacenar los cadáveres, se necesitan urgentemente más ataúdes y sus trabajadores se quejan de que los constantes apagones no les permiten mantener refrigerados los cuerpos.

Para colmo, la cadena japonesa NHK ha informado de un brote de gripe aviar en una granja del país. Según sus datos, se ha detectado en cinco pollos. El H5N1 (el virus que causa la gripe aviar) continúa siendo una seria amenaza en varios países de Oriente, especialmente en Indonesia, Bangladesh, Vietnam y China, según la Organización Mundial de la Salud. l (Reuters, AP y DPA)