Japón comenzó a enfriar reactores dañados pero se filtra radiación
Los técnicos lograron restituir la electricidad en algunas partes de la usina de Fukushima. Detectaron verdura y agua con radiación en la zona golpeada por el tsunami.

Domingo 20 de Marzo de 2011

Ingenieros reportaron algunos
avances en su misión de detener
el desastre en una planta de
energía dañada por un tsunami
en Japón, aunque evidencia de
pequeñas fugas de radiación
reflejaban el peligro de la peor
crisis nuclear del mundo desde
Chernobyl hace 25 años. Anoche,
el gobierno alertó sobre la
posibilidad de que sobre la zona
caiga lluvia radiactiva.
Trescientos técnicos están
luchando dentro de una zona
de peligro para salvar la planta
Fukushima, que tiene seis reactores,
desde que fue afectada
por un terremoto y un tsunami
que también causaron la muerte
a 7.508 personas y dejaron
desaparecidas a otras 11.700
en el noreste de Japón el viernes
11 pasado.
La múltiple crisis sin precedentes
costará a la tercera mayor
economía mundial cerca de
200.000 millones de dólares en
el mayor intento de reconstrucción
de Japón después de la Segunda
Guerra Mundial.
También ha postergado los
planes de energía nuclear en
todo el mundo.
Algo alentador para los japoneses
que trabajan en Fukushima
fue la llegada de cinco camiones
de bomberos que lanzaron
agua por cerca de tres horas al
reactor número 3, considerado
como el más peligroso del complejo
de Daiichi en Fukushima,
debido a que contiene plutonio
altamente tóxico.
El trabajo también avanzó
en llevar energía otra vez a las
bombas de agua, usadas para
enfriar el combustible nuclear
sobrecalentado.
“Estamos haciendo progresos
pero no deberíamos ser
muy optimistas”, dijo Hidehiko
Nishiyama, vicedirector de la
Agencia de Seguridad Nuclear
de Japón.
Los ingenieros japoneses co-
Los bomberos tratan de enfriar las barras de plutonio del reactor número 3 de la planta de Fukushima.
nectaron un cable de energía a
los reactores número 1 y 2, para
restaurar el suministro eléctrico
y probar el encendido de las
bombas. También comenzaron
a enfriar el reactor 4.
Si el intento no es exitoso,
se deberán adoptar drásticas
medidas como enterrar la planta
con arena y concreto como
ocurrió en Chernobyl después
del peor desastre nuclear del
mundo en 1986.
Los sistemas de refrigeración
fueron restaurados en los
menos críticos de los seis reactores,
los números 5 y 6, usando
generadores diésel.
Pero comenzó a surgir evidencia
de fugas de radiación de
la planta, incluso en alimentos
y agua.
Aunque el temor y la ansiedad
se ha extendido hasta el
otro lado del océano Pacífico en
Estados Unidos, funcionarios de
salud dicen que los niveles hasta
ahora no son alarmantes.
La débil radiación encontrada
supera el estándar de seguridad
nacional en la leche de
una granja distante cerca de 30
kilómetros de la planta y la en
espinaca cultivada en la vecina
prefectura de Ibaraki.
También se han hallado pequeños
niveles de yodo radioactivo
en el agua potable de Tokio,
una de las mayores ciudades del
mundo y situada a unos 240 kilómetros
al sur de la planta.
La muestra contenía 1,5
becquerals por kilogramo de
yodo 131, bastante por debajo
del límite tolerable para
alimentos y bebidas de 300 becquerals
por kilogramo, dijo el
gobierno.
Japón dijo que las trazas ha
lladas hasta ahora no representan
riesgos.
Pero Japón está evaluando
paralizar las ventas de todos
los productos alimenticios de la
prefectura de Fukushima, dijo la
Agencia Internacional de Energía
Atómica (Iaea), que advirtió
que el yodo radioactivo encontrado
en los alimentos representa
un riesgo de corto plazo para
la salud humana
Más de una semana tras el
sismo no se conoce la dimensión
total de los daños materiales y
personales. La policía elevó hoy
el número de muertos a 7.197
y los desaparecidos a más de
10.900. Con ello, se superan los
6.400 muertos del terremoto de
Kobe en 1995.
Además, una nueva réplica
sísmica, de magnitud 6,1 en la
escala de Richter, sacudió ayer
el noreste de Japón.
Según la agencia meteorológica
se registraron 262 réplicas
de magnitud 5 ó superior desde
el terremoto, de las cuales tres
superiores a 7,0.
Entierros. Las preocupaciones
sanitarias hicieron que el gobierno
de la prefectura de Miyagi
aprobara los entierros sin
cremación, una práctica poco
común en Japón, donde sólo se
entierra alrededor del 0,04 por
ciento de los fallecidos, por lo
que la falta de experiencia con
la práctica es evidente.
Las autoridades pidieron por
ello ayuda a otras ciudades para
acoger los cadáveres y cremarlos,
aunque la falta de combustible
para transportarlos dificulta
también esa solución.
Cuadrillas de técnicos están
construyendo alojamientos provisionales
para unas 387.000 personas
que ahora viven en 2.200
tiendas de campaña, mientras
el gobierno intenta trasladarlas
lejos de la zona del desastre.
Mientras, el principal líder
de la oposición, el dirigente del
Partido Liberal Democrático
Sadakazu Tanigaki, descartó
ayer una oferta del impopular
primer ministro, Naoto Kan,
de unirse al gobierno como viceprimer
ministro y ministro
a cargo de la respuesta del gobierno
al terremoto y el tsunami.
 (Reuters, AP y DPA )