Israel se enfrenta a un complejo y lento proceso para formar gobierno
Jerusalén.— Los resultados oficiales de las elecciones israelíes, publicados ayer, dejaron al país en un verdadero limbo político. Tanto la ministra de Relaciones Exteriores, Tzipi Livni, como el líder opositor Benjamin Netanyahu se proclaman ganadores, lo que hace prever una difícil formación de gobierno.

Jueves 12 de Febrero de 2009

Jerusalén.— Los resultados oficiales de las elecciones israelíes, publicados ayer, dejaron al país en un verdadero limbo político. Tanto la ministra de Relaciones Exteriores, Tzipi Livni, como el líder opositor Benjamin Netanyahu se proclaman ganadores, lo que hace prever una difícil formación de gobierno. Ninguno de los dos alcanza el quórum mínimo de mayoría (61 escaños), y el mapa de las posibles alianzas se presenta complejo.

Según la Comisión Electoral, tras el recuento del 99 por ciento de los votos, el partido centrista Kadima de Livni conquistó 28 de los 120 escaños de la próxima Knesset (Parlamento), uno más que el derechista Likud del ex primer ministro Netanyahu, a quien desde hace meses se daba como seguro ganador de los comicios.

El bloque derechista constituye ahora la mayoría parlamentaria, con 65 bancas, una fortaleza histórica. Sin embargo, por el momento no está claro si el próximo gobierno será una coalición de unidad nacional liderada por Livni junto con el Likud y el Partido Laborista, o un gobierno presidido por Netanyahu junto a potenciales socios ultranacionalistas y ultrarreligiosos.

Posibles acuerdos. Tanto Livni como Netanyahu reivindicaron la victoria en la noche electoral y ayer iniciaron los contactos con los demás partidos para evaluar posibles acuerdos de coalición.

Entre las listas que más han crecido se encuentra Nuestra Casa Israel, del inmigrante moldavo Avigdor Lieberman, quien llevó a cabo una campaña de marcado tono antiárabe y será la tercera fuerza política con 15 escaños.

Por el contrario, el Partido Laborista del ministro de Defensa, Ehud Barak, obtuvo los peores resultados de su historia, perdiendo seis escaños y situándose en 13. Le sigue, con 11 mandatos, el ultraortodoxo Shas, mientras que el pacifista Meretz apenas recibió tres.

El ultraderechista Lieberman se muestra dispuesto a ser socio de coalición tanto de Netanyahu como de Livni, aunque prefiere un gobierno del Likud.

Tras darse a conocer los resultados oficiales definitivos, el presidente israelí, Shimon Peres, deberá llevar a cabo consultas con los líderes de los diferentes grupos parlamentarios para determinar qué candidato es el más idóneo para formar gobierno.

Aunque a Netanyahu podría resultarle más fácil formar gobierno con los votos derechistas, lo más probable es que Livni reciba el encargo de gobierno por ser la cabeza de lista del partido más votado.

De todas maneras, Livni podría verse ante serias dificultades. Al fin y al cabo, tras la dimisión del todavía primer ministro Ehud Olmert por un escándalo de corrupción, la jefa de Relaciones Exteriores ya fracasó en sus intentos de constituir un gobierno, después de que el Shas le negara su apoyo.

Nuestra Casa Israel, un partido que tendrá una voz clave de cara a la formación del próximo gobierno, también formó parte de la coalición de Olmert, pero la abandonó en protesta por las conversaciones de paz con los palestinos, lideradas por Livni.

Opciones difíciles. Según el diario Yediot Ahronot, Netanyahu también debe decidir entre dos opciones difíciles. Puede formar una coalición de derecha-ultraderecha con cuatro partidos más, aunque sería una opción poco estable, ya que tanto Nuestra Casa Israel como el Shas han demostrado ser socios poco perseverantes en el gobierno.

Analistas dijeron además que esta potencial coalición sería disfuncional, dado que el partido de Lieberman tiene un marcado tono laico, mientras que el Shas es ultrarreligioso.

La otra opción consiste en aceptar un gobierno de unidad nacional junto con Kadima y el laborismo, tal y como propone Livni. Dicho gobierno dispondría de una base de 68 escaños. "El puesto del jefe podría entonces rotar. Livni serviría dos años como primera ministra y cedería el cargo a Netanyahu. A los votantes les agradaría esta opción. Pero a Netanyahu le gustaría menos, y tampoco Livni estaría tan contenta", afirmó el Yediot.

Malas noticias. Entretanto, Robert Wood, vocero del Departamento de Estado de EEUU, dijo ayer que Washington está dispuesto a trabajar con cualquier gobierno israelí que se forme como resultado de las elecciones.

Por su parte, el ex mediador estadounidense Aaron David Miller opinó que los resultados de los comicios israelíes son una mala noticia para el presidente Barack Obama, que planea reavivar las negociaciones de paz con los palestinos.

"Obama va a heredar lo peor de ambos mundos", afirmó. "Ya ha heredado un Parlamento palestino disfuncional, empeorado por Gaza, y ahora está heredando un Parlamento israelí disfuncional", remató.