Israel: pienso, luego existo
El concepto filosófico que resume el título se agrega en el Estado de Israel a otro concepto muy real: "Peleamos, luego existimos". Desde la creación de Israel sus vecinos árabes han juramentado que el Estado judío...

Sábado 18 de Agosto de 2012

El concepto filosófico que resume el título se agrega en el Estado de Israel a otro concepto muy real: "Peleamos, luego existimos". Desde la creación de Israel sus vecinos árabes han juramentado que el Estado judío desaparecerá de la faz de la Tierra. De cualquier manera la lucha de los israelíes en pro de su amenazada supervivencia no les hace olvidar su inclusión en este mundo libre. Por ello aportan la inteligencia de sus 7.800.000 habitantes, su capacidad de desarrollo tecnológico, sus descubrimientos científicos, sus deseos de paz y un permanente espíritu solidario. La superficie del Estado es de 22.200 kilómetros cuadrados (el 0.18 por ciento de las tierras árabes). Israel le da una importancia superlativa a la educación. La tasa de alfabetización es del 100 por ciento con un 25 por ciento de graduados universitarios (el mayor del mundo). La fuerza de trabajo profesional y técnica es de 1,45 por ciento y está a la cabeza de las naciones, siguiéndole EE.UU. con 0,85 por ciento, Japón con el 0,70 por ciento y Alemania con un 0,60 por ciento. Se editan 110 publicaciones científicas cada 10.000 habitantes. La libertad de prensa y de conciencia es absoluta. Aunque parezca paradoja la religión oficial del Estado judío no es el judaísmo.La igualdad de género es total en todos los aspectos. Está entre los seis países con mayor expectativa de vida. A pesar del terrorismo se encuentra entre los cinco países que tienen el más bajo índice de homicidios, siguiendo a Eslovenia, Suecia, Suiza y Austria. A nivel personal tiene el mayor número de computadoras y registro de invenciones patentadas por cabeza. Es el único país que está logrando un crecimiento sin altibajos en su cantidad de árboles. Ya están rodando los primeros 100 automotores que emiten vapor de agua por su caño de escape en vez de nafta. Todos estos son datos contemporáneos y pareciera que los actuales israelíes valoran grandemente las enseñanzas que les deparó a sus antecesores el estudio del Talmud.

Rubén Mario Baremberg