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Irrumpen en una casa, encierran a cuatro mujeres y roban dinero

La noche del miércoles era una más para la familia de Analía C. Estaba con sus hijas y una sobrina cenando en el patio de su casa de Rioja al 3800, pleno barrio de Echesortu. Pero un robo...

Viernes 17 de Enero de 2014

La noche del miércoles era una más para la familia de Analía C. Estaba con sus hijas y una sobrina cenando en el patio de su casa de Rioja al 3800, pleno barrio de Echesortu. Pero un robo inesperado va a hacer de esa misma noche un recuerdo horrible. Eran cerca de las 22 cuando entraron por una ventana lateral que da a la terraza "tres chicos jóvenes y bien vestidos" que le robaron unos cuatro mil pesos, un ipad, dos celulares y una notebook.

Ayer Analía no salía de su susto y asombro. "Eran cerca de las diez y mientras una sobrina se estaba cambiando en el piso superior de la casa yo estaba con otras tres nenas en el jardín. De pronto vemos que la nena baja con un chico y no nos dimos cuenta de que era un ladrón. Pensamos que era algún amigo que había venido a la casa", contó la mujer.

Un arma. Eran tres chicos de unos 20 años armados con un revólver "que se iban pasando entre ellos" dijo Analía, para agregar que "se manejaban con violencia y uno de ellos parecía drogado".

"Nos decían que era un robo y que les diéramos la plata y los celulares, pero sobre todo la plata", agregó la víctima.

Los muchachos se desplazaron por toda la vivienda y revolvieron algunos lugares. "No tenía plata en la casa, nunca tengo más de lo que se gasta en la semana. Primero nos encerraron en un escritorio y después uno de los que estaban arriba me llamó, pero el que vigilaba nuestros movimientos en la planta baja no me dejó subir. Finalmente nos hicieron subir a las cuatro y nos encerraron en un vestidor", relató la abogada.

Analía abundó en su relato sobre los veinte minutos que le parecieron horas. "Una vez en el vestidor nos amarraron, no muy fuerte, y golpearon las paredes y puertas, seguramente para asustarnos", recordó.

Pizzas. La situación se tensó cuando llegó a la casa el delivery de pizzas que habían pedido minutos antes. "Cuando el muchacho tocó la puerta, los ladrones se pusieron muy nerviosos. El delivery insistía, entonces quisieron encerrarnos con llave en el vestidor, pero como no tiene cerradura nos pusieron una banqueta que nos impedía salir y dijeron que si salíamos o nos movíamos nos mataban. Y que si hacíamos la denuncia también nos iban a matar. Después huyeron por donde entraron y corrieron por los techos. En ese momento decidimos salir. Yo lo hice primero y traté de pedir ayuda", relató aún preocupada.

Ana y su familia bajaron para abrirle al hombre del delivery, que aún estaba en la puerta. "«Cuánto tardaron» me dijo el tipo, mientras yo le explicaba que nos habían asaltado. Entonces vi que a pocos metros estos pibes se iban en dos motos por Rioja. Les grité a los vecinos que estaban en la calle que los detuvieran, no sé, que hicieran algo, pero ya era tarde", sostuvo la mujer.

A las 22.20 las cuatro víctimas ya habían pasado por una experiencia inolvidable y en la mañana de ayer, cuando la policía comenzó a investigar el hecho, el robo comenzó a ser un mal recuerdo.

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