Irresponsables con mascotas
Con desagrado leí en La Capital del pasado lunes una serie de injustificadas justificaciones de por qué los perros no deben llevar bozal. Creo que ningún estudio psicológico de los animales nos permite discernir cuáles de ellos son mansos y cuáles no, sin olvidar el origen salvaje de todos ellos.

Jueves 03 de Septiembre de 2009

Con desagrado leí en La Capital del pasado lunes una serie de injustificadas justificaciones de por qué los perros no deben llevar bozal. Creo que ningún estudio psicológico de los animales nos permite discernir cuáles de ellos son mansos y cuáles no, sin olvidar el origen salvaje de todos ellos. Pero en realidad, mi objeción va más allá de lo que el artículo relata sobre lo que piensan los dueños de los perros Pitbull. Vivo frente a una plaza y si bien mis hijas ya son grandes cuando cruzo la misma no deja de alarmarme y asombrarme lo que los propietarios de los canes hacen o mejor dicho dejan de hacer. Las plazas son elementos para los humanos y no baños para canes. Aún más desesperante es que los que deberían disfrutar las mismas son los niños, ¿y quién puede garantizar que si algún distraído se acerca a una de estos perros el mismo no lo va a lastimar? Otro tema importante es que nadie controla las deposiciones de los mismos y cómo evitamos que cualquier cosa que tocamos no llegue a las manos y posteriormente a la boca de los que deben ser nuestro futuro. Sin considerar la imposibilidad en épocas de calorcito de tomar mate, primero por el olor y segundo porque en cualquier lugar donde uno se siente hay caca de perro. No responsabilizo a la Municipalidad de algo que cada uno de nosotros sabe y les recuerdo a los dueños de mascotas que los derechos de uno terminan donde empiezan los de los demás. De sólo ver la arena de los areneros llena de excrementos y los chicos jugando allí se me erizan los pelos.

Juan Sorbello,

sorbello.juanluis@gmail.com