Irremediablemente cómico
Que estamos desorientados no es una novedad, con opciones tan poco serias y vacías de programas constructivos. Colmadas de candidatos, quien más, quien menos, con alguna deuda pendiente con la Justicia.

Martes 07 de Abril de 2015

Que estamos desorientados no es una novedad, con opciones tan poco serias y vacías de programas constructivos. Colmadas de candidatos, quien más, quien menos, con alguna deuda pendiente con la Justicia. Hoy consultar los archivos debería ser cita infaltable antes de tomar una decisión mal influenciada. Por consiguiente, la palabra sorpresa que deviene muchas veces de algo inesperado, no debería ser un obstáculo para nadie. Hecho por el cual no se comprende, porque algunas personas se ven sorprendidas por los dichos ocasionales del señor actor cómico, transformista y hacendado, hoy catapultado político de la ultraderecha destructora del país, llamado Miguel Del Sel. Resulta inevitable que gracias a su popularidad, como actor cómico por supuesto, y su mal influenciada, comprada, y equivocada intención política, los dichos de este señor, se publican más enfáticamente, y en ese sentido diría que en los últimos tiempos debe andar por la desubicación número mil. Para resumir, este caballero demuestra vivir desubicado, palabra que significa "fuera de su lugar natural". Si alguien nace para pito, y además le da renta, se desubica cuando pretende ser corneta utilizando los mismos y reiteradamente soeces libretos, en una actividad que se nutre de ciertos códigos, aunque hoy por hoy muchos de ellos en desuso, pero que suelen ser un latiguillo con cierto éxito para una sociedad sin demasiada educación democrática. Ni apelando a la mayor imaginación profética podemos ubicar mentalmente a este actor cómico tratando un tema de Estado o hablando en la Casa Gris abriendo el año parlamentario, o presentando su plataforma política sin emitir un exabrupto, o para mayor desagrado proponiendo fiestas sexuales, tal cual se lo vio en una publicidad proselitista muy desagradable. Descreo y rezo para que la opción que nos queda no sea la de un cómico, acostumbrado a comunicarse con palabras y gestos desagradables. Miguel, su equipo de trabajo y sus disparatados libretos, necesitan del Chino y Dady. No se venda a un poder que sólo nos dejó miseria y rencores entre los argentinos. Considerando innata su predisposición de hombre volátil y gracioso, con la clara e inocultable predisposición para hacer reír sin mediar el lugar que ocupe, ni mucho menos las palabras, no se siga equivocando, su lugar para el aplauso es otro. Lo esperamos en el Broadway.

Norberto Ivaldi / norbertoivaldi@gmail.com