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Irán: Europa apoya el acuerdo, pero crece el rechazo en EEUU

Programa nuclear. El titular de Exteriores iraní advirtió que si Washington le impone más restricciones, el acuerdo de Ginebra caerá de inmediato.  

Martes 26 de Noviembre de 2013

Tras el acuerdo alcanzado en Ginebra entre las potencias mundiales e Irán sobre su programa nuclear, la Unión Europea se prepara para suspender las sanciones que aplica a Teherán. La decisión se tomaría en diciembre o enero, anunció en Bruselas el portavoz de la titular política exterior de la UE, Catherine Ashton. Pero el acuerdo, por el cual Irán suspende una parte de su programa nuclear y lo somete a inspecciones de la ONU, también causó reacciones de rechazo, especialmente en el Congreso de Estados Unidos.

"En estos momentos hay una propuesta para flexibilizar un número limitado de sanciones", dijo el portavoz de Ashton. Pero llevará un cierto tiempo, dado que los cambios tienen que ser aprobados por los ministros de Asuntos Exteriores. El próximo encuentro regular de ministros del ramo tendrá lugar el 16 de diciembre. Por su lado, el ministro de Asuntos Exteriores francés, Laurent Fabius, confirmó que la UE podría flexibilizar las sanciones el próximo mes. La flexibilización de las sanciones se realizará en un marco limitado y se podrá dar marcha atrás si Irán no cumple con lo acordado, remarcó Fabius. Entre las sanciones impuestas por la UE desde 2007 figura la prohibición de invertir en la industria petrolera y de gas de Irán, así como otorgar ayudas financieras. Estados Unidos ya ha levantado algunas sanciones millonarias en el marco de la negociación del acuerdo.

Este fin de semana las cinco potencias con poder de veto en el Consejo de Seguridad más Alemania llegaron a un acuerdo con Irán. A cambio de aliviar las sanciones económicas que pesan sobre el país, éste se compromete a limitar su actividad de enriquecimiento de uranio a un tope de 5 por ciento. El acuerdo, que en principio tiene una vigencia de seis meses, ha sido muy criticado por varios países árabes, políticos de Estados Unidos e Israel.

En Estados Unidos hay legisladores muy disconformes, que plantean nuevas sanciones contra Irán. Bob Menéndez, demócrata por Nueva Jersey y presidente la Comisión de Exteriores del Senado, dijo que está listo para trabajar con sus colegas sobre sanciones más fuertes contra Irán "si las conversaciones fracasan o Irán no implementa o infringe el acuerdo interino". Otros van más allá y ya piensan en sumar sanciones. El senador Chuck Schumer, demócrata por Nueva York y miembro de la cúpula de su partido, dijo que cree que el acuerdo "mejora las probabilidades de que demócratas y republicanos aprueben sanciones adicionales cuando regresemos en diciembre", a las sesiones, luego del receso navideño. El senador Marco Rubio, republicano por Florida, agregó: "Ahora hay una necesidad más urgente de que el Congreso aumente las sanciones hasta que Irán abandone completamente su capacidad de enriquecimiento y reprocesamiento".

Esta actitud puso en alerta a Irán. "Si hay nuevas sanciones, entonces no hay acuerdo. Es muy claro, sería el fin del acuerdo", advirtió el ministro de Exteriores de Irán Javad Zarif al canal NBC News.

Israel es otro adversario del acuerdo. El jefe de gobierno Benjamin Netanyahu criticó el arreglo de Ginebra como "error histórico". En Jerusalén se da por seguro que Teherán buscará fabricar armas atómicas aún con el acuerdo vigente. "Cuantos más detalles se conocen del acuerdo, más claro queda lo malo y peligroso que es para el mundo, la región e Israel", dijo Netanyahu, quien envió a un asesor a Washington para conversar con los estadounidenses.

Irán verá aliviadas las sanciones comerciales en unos 7.000 millones de dólares, según estimaciones que circularon en Ginebra luego de la firma del acuerdo. Las sanciones de EEUU, la UE y la ONU pesan sobre el comercio exterior de Irán, muy especialmente en la venta de petróleo y sus derivados.Las sanciones de la ONU, empero, seguirán vigentes, dado que son producto de resoluciones del organismo.

Hezbolá: "Victoria". En tanto, el grupo shiíta libanés Hezbolá, aliado de Irán y del dictador sirio Bashar Assad, declaró que "lo que se logró mediante este acuerdo es una victoria importante para Irán y para todos los pueblos de la región, y una derrota para los enemigos de estos pueblos. Es una victoria modelo y un logro mundial que el Estado islámico suma a su historial, que brilla con sus victorias y logros".

Escepticismo entre demócratas y republicanos

Tras el avance diplomático de Grinebra, Lindsey Graham se despachó sin muchos rodeos: “Esto fue una oportunidad perdida”, consideró el senador de Carolina del Sur sobre el acuerdo.

“Los teníamos entre la espada y la pared”, comentó el republicano a la CNN. Pero lo que se resolvió la noche en Ginebra le sigue otorgando a Irán “todos los medios” para fabricar armas nucleares, sostuvo.

En Washington las dudas son profundas. Senadores estadounidenses de ambos partidos querían imponer sanciones más duras a Irán, incluso antes de las conversaciones de Ginebra. Y después del arreglo los críticos siguen desconfiando. No les gusta en absoluto referirse a lo acordado en términos de un progreso. El problema es que el texto consensuado no aporta una respuesta clara a la pregunta de si a Irán se le otorga explíctamente el derecho a enriquecer uranio. De esta manera, queda sin responder uno de los puntos en conflicto clave de la disputa de los últimos años, comentó la revista Foreign Policy, que se pregunta: “¿Acaba de otorgarle Estados Unidos a Irán el derecho a enriquecer uranio?” Y es que justo eso es lo que afirmó Mike Rogers, jefe de la Comisión de Inteligencia de la Cámara de Representantes.

Una y otra vez hasta ahora fue el miedo a que Irán fabricara armas de aniquilación masiva lo que llevó a Washington a la defensiva. Por eso ahora es mayor el temor a que Occidente haya relajado la presión antes de tiempo.

“Creo que todos lo vemos con escepticismo”, dijo el senador Bob Corker sobre el acuerdo del fin de semana. La táctica iraní del “encubrimiento” debe seguir indagándose, consideró el presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, y advirtió de una “maniobra inteligente” de parte de Teherán. La Casa Blanca dice que imponer ahora nueva sanciones socavarías las negociaciones internacionales, pero no ha amenazado con vetarlas.

El anuncio, después de meses de conversaciones secretas entre Estados Unidos e Irán, ha dejado a muchos legisladores con profundas dudas sobre el acuerdo más importante entre Washington y Teherán en más de tres decenios de alejamiento. “Creo que el Congreso querrá dejar en claro que si Irán no cumple sus compromisos, no sólo insistirá en que se vuelvan a aplicar las sanciones, sino que propondrá sanciones más fuertes”, dijo el senador Ben Cardin, demócrata por Maryland. “Si Irán no acepta un acuerdo integral que asegure que no puede producir armas nucleares, hay un consenso amplio en el Congreso para imponer sanciones más fueres”, dijo el senador Carl Levin, demócrata por Michigan y presidente de la comisión de Servicios Armados del Senado. El citado representante Mike Rogers, titular de la comisión de Inteligencia de la Cámara, fue más crítico un acuerdo que dijo ayuda “al principal Estado terrorista”.

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