Irán: Ahmadineyad se quedó sin su vice
Seis semanas después de su controvertida reelección, el presidente iraní Mahmud Ahmadineyad sufrió un duro revés político. Ahmadineyad debió aceptar la renuncia de su vicepresidente, Esfandiar Rahim Mashaie, que había exigido el líder supremo del país, el ayatolá Ali Jamenei. El mandatario defendió al renunciante como un sirviente leal a la nación, informó la agencia oficial de noticias Fars.

Domingo 26 de Julio de 2009

Teherán. — Seis semanas después de su controvertida reelección, el presidente iraní Mahmud Ahmadineyad sufrió un duro revés político. Ahmadineyad debió aceptar la renuncia de su vicepresidente, Esfandiar Rahim Mashaie, que había exigido el líder supremo del país, el ayatolá Ali Jamenei.

El mandatario defendió al renunciante como un sirviente leal a la nación, informó la agencia oficial de noticias Fars. "Durante la última semana tuve la esperanza de que el gobierno pudiera seguir contando con su servicio pese a alguna propaganda negativa de algunos medios y facciones políticas", dijo en respuesta a la carta de renuncia de Mashaie. "Sin embargo, acepto su retirada, aunque estoy seguro de que sus servicios al pueblo y a la revolución islámica continuarán", añadió Ahmadineyad.

Mashaie confirmó la renuncia a su cargo, después de que el ayatolá Jamenei, la figura más poderosa del país, exigiera públicamente su dimisión, debido a las críticas desatadas por declaraciones del político en las que aseguraba que las diferencias entre Irán e Israel no tienen nada que ver con los israelíes y judíos, e incluso que Irán es amigo del pueblo israelí. Fue demasiado para el antisemitismo del régimen islámico.

Ahmadineyad fue criticado por su tardanza en responder directamente al reclamo del líder supremo. Las familias de Ahmadineyad y Mashaie están unidas. El hijo del presidente está casado con la hija de Mashaie, de modo que su nombramiento era visto además como un caso de nepotismo. Ahmadineyad fue declarado oficialmente triunfador de las elecciones presidenciales del 12 de junio, pese a una larga serie de irregularidades y sospechas. La oposición denunció masivas manipulaciones y reclamó que los comicios se celebraran nuevamente.

En tanto, en Berlín, Londres, París y otras ciudades occidentales, cientos de personas se manifestaron contra la violencia y la represión en Irán. Las protestas fueron convocadas a escala mundial por Amnistía Internacional, Reporteros Sin Fronteras y el PEN Club.