Martes 15 de Marzo de 2011
Aquel metegol del Negro Fontanarrosa con un esquema bien definido nos daba lecciones de táctica que, sin cambiar y en estadios reducidos, de local o visitante, sin pretemporada ni cábala alguna, se plantaba cada juego sin tantas pantomimas, frases hechas o presión alguna. La única similitud de aquel a este que hoy vemos por televisión o en el Gigante es que son de madera o acero rústico, lo demás es una ingratitud a la vista y una desazón al sentimiento. Si comienzo a pasar revista, desde el presidente hasta el último árbol de Arroyo Seco están torcidos, desalineados y tristemente a merced de la diosa fortuna, de brujas al pie del escalón de Regatas, o a que algo paranormal nos saque de esto. La pregunta del millón es quién o quiénes tienen la culpa, pero estaríamos gastando enojos, saliva y neuronas para encontrar la punta del ovillo. Cierto es que Valentini o Chitzoff son personas que se asemejan a un jugador de fútbol pero muy lejos de entender de qué se trata; que Figueroa, nene bueno y amistoso con los rivales, no es aquel 9 que se movía, desnivelaba y convertía. Hoy ya no es el nueve de mi metegol, diría Roberto, De León o Costa son de dos o tres categorías menores a la B Nacional, pero muy agraciados a la hora de ir a cobrar. Sé que ellos no son los únicos responsables, todos en menor o mayor medida ponen su grano de arena. Tampoco pretendamos que Belloso, manager, nos haga parecer el Central de la "sinfónica". Uno ve simplemente el reflejo del otro, pues entonces no le pidamos una exquisitez al Pejerrey. Ahora, me detengo seriamente a entender o que entendamos lo que nos pasa, pasó o pasará. Estamos viviendo de palabras hechas, de mentiras confusas y de sentimientos ultrajados. "Esto es Central", "somos grandes", "la presión del descenso", "el miedo escénico", "la palomita de Poy", "el deber de subir", "seguimos trabajando" y cuanta frase se nos ocurra con tal de no ver la verdad y deambular por los torneos sin ninguna meta. La verdad es que no se trata de quién los dirige en un campo o nos gobierne desde un palco, sino de quiénes son los protagonistas a la hora en que la pelota ruede, y a la hora de correr la de cuero. Querido hincha, amigo o simpatizante, me pregunto ¿y si les damos una de madera? Tal vez con un molinete zafemos.
Mario Van Tuyne Ardolino, DNI. 14.081.331