¿Sepa el pueblo votar?
Los gobiernos siempre fueron minoría. Parece hasta una cuestión obvia: si la mayoría gobernara no habría (además de la imposibilidad de acuerdos) prácticamente a quién gobernar.

Viernes 23 de Marzo de 2012

Los gobiernos siempre fueron minoría. Parece hasta una cuestión obvia: si la mayoría gobernara no habría (además de la imposibilidad de acuerdos) prácticamente a quién gobernar. Pero en todos los ámbitos existen pequeños grupos selectos.

En cualquier disciplina deportiva, institución, rama del arte, los más destacados son los menos. ¿Por qué no habría de ser así en lo político? Ahora bien, ¿qué sucede con estas "elites políticas" una vez posicionadas en el poder? ¿Qué pasa con quienes los colocamos allí, y nos sentamos a esperar porque sentimos que no tenemos otra herramienta hasta el próximo sufragio? Subimos al colectivo protestando por el aumento del boleto, pero lo abonamos religiosamente, observamos cómo la cara de los gobernantes pasa de ser angelical a burlona y demás cuestiones que nos llenan de rabia e impotencia. Indefectiblemente. Si la clase política está dotada de "algo" que la mayoría no posee (de hecho no todos seríamos capaces de gobernar, o no nos interesa), ya ubicados en sus privilegiados lugares ¿gobernarán para el bien común o para afianzar sus privilegios? ¿Incapaces o mártires? El último aumento en las dietas pareciera indicar que gobiernan para seguir gobernando. A lo sumo, mutando en sus posiciones.

Los políticos parecen empecinados en hacernos creer que portan el estandarte del bien común, aunque para la sociedad queda claro que sólo están enquistados en el poder para el bien propio (y de algún que otro familiar). A muy poco de las últimas elecciones, las máscaras empezaron a caer y el socialismo se transformó en una máquina de aumentar todo lo que puede, la presidenta sigue intentando manotazos de ahogado porque ya no sabe de dónde sacar dinero... y lo peor de todo ¡ahora forman una alianza tragi-cómica en contra de los trabajadores! Como persona totalmente ajena (afortunadamente) a la política partidaria, siento que no se agota nuestra capacidad de asombro, y la clase política siempre tiene un as en la manga para ser un poquito peor. Pero... seguramente acomodados en los almohadones de la autoridad (otorgada por los votantes), seguirán gozando de los privilegios que su posición les brinda, y elaborando elegantes discursos plagados de cifras y porcentajes que aburren, intentarán convencernos que les debemos un gran favor. ¿El ciudadano común? Seguramente no pasará desapercibido unos meses antes de las próximas elecciones. Tal vez en vísperas de las mismas, Bonfatti no descontaría los días de huelgas a los docentes, o Cristina no anunciaría el cambio en la carta orgánica del Banco Central que le permitirá disponer a discreción del dinero de todos. ¡Ay... Argentina! ¡Pensar que hace tanto tiempo nos dijeron: "Sepa el pueblo votar"!

María Alejandra Pimentel,
DNI. 20.298.407