Sábado 30 de Julio de 2011
El día 15/6 leí en este segmento del diario una carta titulada “Reconocimiento al Julio Corzo” y me alegro por esa hija que hoy tiene en casa a su papá sano y salvo. Lamentablemente el día 28 de abril de 2010 mi cuñado de 68 años ingresó a ese sanatorio de urgencia “no por Osecac sino por Pami” con el mismo diagnóstico de aneurisma de aorta abdominal y fue operado ese mismo día. Como es lógico, luego de operado fue trasladado a terapia intensiva. El equipo de cirujanos nos dijo que todo había salido bien y que había que esperar. Mi cuñado comenzó a empeorar por mal funcionamiento renal, entonces decidieron y nos notificaron que se le haría urgente diálisis. Pero los días pasaban y jamás llegaba la diálisis. El deterioro de mi cuñado era evidente, estaba hinchado, con semblante pálido e irreconocible por la retención de líquidos y ante nuestro reclamo e insistencia nos dijeron nuevamente que urgente le harían diálisis. Era viernes 30. Y sucedió que el domingo 2 de mayo de 2010 el informe de terapia de las 19 era alentador, pero a las 20 cuando mi hermana entró a verlo, notó espantada que en el monitor correspondiente sólo había una línea recta, que su esposo ya no respiraba y su cabeza estaba inclinada hacia un costado. El ya había muerto. La diálisis nunca llegó. Yo me pregunto, ¿quién se encargaba esa trágica noche de controlar el monitoreo? ¿Por qué permitieron que mi hermana entrara, sin advertir la situación? Donde estaba la responsabilidad de médicos y enfermeros que esa noche no se percataron que uno de sus pacientes nos dejaba para siempre sin que nadie lo notara.
¿Qué puedo agradecer yo al Sanatorio Julio Corzo? Sólo les puedo decir a todos los que el 2 de mayo de 2010 revoloteaban en esa sala de terapia intensiva que ninguno se ocupó de cumplir con su deber, con su juramento hipocrático, ni se responsabilizó absolutamente de nada. Sólo se limitaron a cumplir con su horario de trabajo y después de 35 minutos de espera nos dijeron: se hizo todo lo posible. Yo pregunto, ¿hay algo posible después de la muerte? Lástima que de ellos dependía la vida de una extraordinaria persona que desde ese día ya no está más entre nosotros.
Beatriz Tassi / LC 5.448.770