Lunes 22 de Agosto de 2011
Ya que la GUM no tiene tanto trabajo los fines de semana a la noche, le propondría que recorra los boliches y bares de la ciudad y en lo posible, desplace a los “cuidacoches”. El último viernes, estacioné el auto en calle Callao entre Rivadavia y Güemes, donde no había nadie cuidando y cuando me iba a retirar, aparece un hombre de unos 35 años, exigiéndome 8 pesos. Mi respuesta fue que él no estaba antes cuando entré al bar, a lo que reprochó que ahí no deje nunca más el auto, que ya lo había marcado y la próxima vez iba a ver lo que le sucedía al mismo. ¿Con qué derecho tenemos que recibir amenazas de estos “vivos”, que se creen dueños de las calles, poniendo sus tarifas y exigiendo abonarlas antes y luego que llenaron sus bolsillos desaparecen? Por supuesto que se abusan más de las mujeres, que muchas veces somos indefensas y demostramos temor. Ni hablar si no pagás lo que te piden; te pinchan gomas o te rayan el auto de punta a punta. Esto también pasa (aunque en menor medida), los días de semana, en diferentes horarios y en todas las zonas de la ciudad, está a simple vista. Hay que cortar con este problema de raíz, los ciudadanos necesitamos que el municipio aplique algún control, sino para qué incentivan tanto en mejorar la ciudad si no se pueden solucionar problemas como éstos.
Melina Acciaresi