Martes 23 de Marzo de 2010
La política no tiene como prioridad la salud, porque nuestra sociedad tampoco. Lo mismo pasa con los ancianos y con la pobreza. ¿Alguien podría dudar que si todos un día nos levantamos y decimos que tenemos que terminar con el flagelo de la indigencia, sólo hace falta que organizaciones sociales, empresarios, gente común, docentes y Estado se pongan a trabajar? Sencillamente esto no ocurre porque como sociedad tenemos otras prioridades. Vamos a lo urgente y nos olvidamos de nuestros sueños, aquellos que forjaron a nuestra Nación y que tantos próceres trataron de construir. ¿Alguien puede estar bien si todos están mal? A veces parecemos el reino del "no me corresponde", "pago para que otro lo haga". ¿Cuándo hacemos algo por la sociedad en forma desinteresada? Hay mucha gente que sí, por eso funcionamos, pero está lejos de ser la mayoría. Nos unimos en las tragedias, es cierto, pero como vamos parece no ser suficiente, algo nos está pasando. Nos estamos echando la culpa de un sector a otro por temporadas. Ahora somos los docentes (sí, soy docente), después los políticos, otro día los empresarios… y así seguimos. ¿Cuánto hace que sabemos que nuestros viejos no ganan lo suficiente? Años, décadas, ¿Y por qué permitimos esto? ¿Por qué no pensamos cómo remediar la situación? ¿Será que estamos perdiendo nuestros sueños o que no nos creemos lo suficientemente importantes como para cambiar las cosas? Me inclino por lo último.
Franco Formica, f_formica@yahoo.com.ar