Domingo 28 de Diciembre de 2008
Las fiestas navideñas fueron por décadas motivo de alegría para la sociedad, que veía en ellas la oportunidad de reunirse en familia y disfrutar de gratos momentos de camaradería. Era lindo ver barrios enteros reunirse sin distinción de edad o condición social para celebrarlas, ya sea en lugares abiertos o en las mismas casas de familia. Hoy, lamentablemente, esa costumbre se está perdiendo a pasos agigantados y por distintas razones, siendo una de ellas la inseguridad reinante. Ya muchos temen dejar su casa sola por temor a que la desvalijen. Reunirse en lugares cerrados no es ninguna garantía, ya que no es la primera vez (y lamentablemente tampoco será la última), que los delincuentes ingresan a punta de pistola en moradas particulares, clubes o restaurantes, roban impunemente a todos los presentes, y se van, dejando muchas veces víctimas mortales que intentaron resistirse, o que simplemente hicieron algo que no gustó a los malvivientes. El 25 de diciembre llamé a algunos familiares y amigos para saludarlos y preguntarles cómo pasaron la Nochebuena. Unos me dijeron que solos porque nadie se animó a ausentarse por temor al robo, ya sea de su domicilio o en la calle. Otros que a las diez de la noche estaban de vuelta por la misma razón. Algunos de mis familiares que viven en la zona oeste de la ciudad se encontraron al regresar que en plena avenida Mendoza, en una zona perfectamente iluminada, siendo alrededor de la una de la mañana, los ladrones violentaron una reja bien sólida, e ingresaron por una ventana que da al frente de la casa, llevándose impunemente el fruto de varios meses de trabajo. Ante estos hechos cabe repetirnos las ya clásicas preguntas: ¿quién nos protege del delito? ¿Quién garantiza nuestra seguridad y la de nuestros bienes? ¿Las Fuerzas de Seguridad? ¿La Justicia? ¿La ley? ¿Será cierto lo que ya hace tiempo se viene diciendo, que los ciudadanos honestos tendremos que recluirnos entre rejas para protegernos de los delincuentes que gozan de libertad? Lamentablemente no tengo respuesta para estas preguntas. Si alguien las tiene serán bien recibidas.
Rubén Rondinella,
rondinelkla@steel.com.ar