"¿Quién es Firmenich?"

Domingo 12 de Julio de 2009

El novelista es hombre de pocas palabras, pero justas. Ideal para el ping pong.
–Sarmiento.
–Uno de los políticos más lúcidos y contradictorios que tuvo este país.
–Roberto Arlt.
–Nos enseñó a todos, no tanto a escribir como a leer la realidad.
–Cortázar.
–El mejor Cortázar está en sus cuentos.
–Rodolfo Walsh.
–Uno de los escritores más talentosos que registra la literatura argentina. Y en sus últimos días no sólo pensaba en irse del país, sino en abandonar su militancia en Montoneros.
–Haroldo Conti.
–Para mí, algunos de sus textos son algo abigarrados. Integra, con Walsh, esa dupla que los organismos de derechos humanos y muchos colegas ponen de relieve toda vez que hay que condenar a la dictadura.
–Roberto Santucho.
–Lo conocí. Le cuento una anécdota sobre él. Yo vivía en Córdoba y sólo como testigo asistía a las asambleas de los obreros de Fiat. Año 73 o 74. En una de esas asambleas, en puerta de fábrica, aparece Santucho. Lo reconocí por las fotos. Y toma del brazo a uno de los obreros. Lo saca de la asamblea y se lo lleva. Tiempo después ese obrero aparece muerto en un enfrentamiento con la policía. ¿Qué me enseñó eso? Una verdad que hay que atribuirle a Lenin: hay que tener mucha paciencia y hay que trabajar. Los obreros de Fiat eran los mejor pagos de la Argentina. Cada uno de ellos tenía casa, auto y crédito en el banco. ¡Y esos obreros hacían huelga! Entonces apareció alguien que en el seno de una democracia vacilante, pero democracia al fin, desdijo al marxismo. Marx supo afirmar que es imposible la revolución en un país donde exista la democracia burguesa. El exigía para la lucha revolucionaria algo como la Comuna de París, esto es una guerra perdida por Francia contra Alemania, una situación de conmoción interior insostenible y levantamiento obrero y popular. O lo que pasó en la revolución rusa: cuatro millones de soldados muertos, campesinos desposeídos, obreros hambrientos.
–Mario Firmenich.
–Contesto con otra pregunta: ¿quién es Firmenich? Hay quienes sostienen que es un agente doble. Esto es, un hombre que informaba a los servicios de la burguesía de tal o cual movimiento de la guerrilla o de una acción de masas que se estaba incubando y alguien que impartía órdenes a un grupo de jóvenes que, proveniente en su mayoría de la pequeña burguesía e influido por la Revolución Cubana, se había sumado a las filas de Montoneros. Cuando pienso en Firmenich, siempre me surge la imagen del capitán de un barco: se dice que el capitán debe ser el último en abandonar el navío que se hunde o hundirse con él. No es este el caso.
–¿Tiene sentido del humor?
–Sí, pero siniestro. En la Argentina existe un humor feroz, sobre todo en las grandes ciudades. Que incluso descalifica al interlocutor.
–¿Le gusta el fútbol?
–Mucho. Soy hincha de Boca. Pero no voy a la cancha hace 40 años, por la violencia.
–Elija un tango.
–“La cumparsita”.
–Un líder político del siglo veinte.
–Stalin.
–Un poeta.
–César Vallejo.
–Un insulto.
–No se lo puedo traducir en una palabra... El que diría si se me instalara en el cuerpo el pensamiento de que mi amigo más cercano me traiciona.