Domingo 11 de Octubre de 2009
El pasado domingo 4 decidí llevar a mis dos sobrinos al circo Taconi, debido a la constante insistencia de ellos para conocer uno y quizás para revivir momentos conmovedores de mi infancia. Bajo el lema "conocer al elefante más chiquito del mundo" entramos al circo. En la entrada me dijeron que los cupones de descuento que yo poseía eran inválidos y que debía abonar 40 pesos por persona; de mala gana abonamos y entramos. La sorpresa llegó a la hora de conocer al elefante, que no era otra cosa que un perro disfrazado. Pasado el chasco, me indigné profundamente al ver que cada 10 minutos de espectáculo, la función se detenía y pasaban los mismos payasos a vender chucherías por el público. Circos eran los de antes, muy mal por el circo Taconi. En fin, ¿la Municipalidad no debería controlar los espectáculos públicos de los cuales se hace la más expuesta publicidad? Me sentí estafado.
Lucas Crochet
lucas_nob8@hotmail.com