Miércoles 24 de Agosto de 2011
No hay inflación, sólo mediciones erróneas y quienes las realizan merecen sanciones. No hay inseguridad, sólo la sensación de la misma. No se hace uso político con los
planes sociales ni con los derechos humanos. No hay opositores o simple debate de ideas, sólo enemigos. No hay posibilidad que un derrumbe mundial nos afecte. Somos insulares. La prensa en los canales en manos del Estado no necesita periodistas, sino fanáticos. No hubo fraude, sólo picardías, sic Servini. El azar es amigo del juez Oyarbide a la hora de sortear causas. No hay déficit fiscal ni emisión monetaria. Tampoco tomamos préstamos en el exterior. La venta de dólares por el Banco Central no tiene el objetivo de controlar su precio hasta las elecciones. A Jaime, Schocklender, Bonafini, podemos encontrarlos a la vuelta de nuestras vidas. Facilistas, necios y algún
sofista podrá responder “ganamos”. Permítanme no ser parte del follaje y que una victoria circunstancial me impida distinguir legitimidad del cargo con tolerancia a la impunidad y a los discursos insolventes de coherencia o que cínicamente subestiman la inteligencia de la ciudadanía. No me cuenten de enemigo, de fanático, de pícaro, de tácito sumiso. Tampoco asumo el compromiso de catalogarme vencedor o vencido. La democracia implica el compromiso de aceptar las decisiones del voto popular y que los elegidos asuman el compromiso de gobernar con idoneidad. En lo particular, sólo me tomo la licencia de no olvidar mañas ni discursos, ni aceptar la obra de un gobierno a sobre cerrado aún en el caso que este gane con el 50%
de los votos.
Roberto Sammartino,
DNI. 20.854.218