Jueves 27 de Noviembre de 2008
Me solidarizo con la señora Adela Jesús González por su situación vivida al llegar a "la madre patria" España. Madre que se olvida de que mucho de sus hijos (nietos y bisnietos) viven en este país. Madre a quien podemos comprender que dicte leyes, pero condenamos y rechazamos las que olvidan el lazo que une a estos dos países, donde familias enteras están formadas de la unión de españoles y argentinos. Lamento lo vivido por Adela y siento dolor y vergüenza ajena por lo agraviante del momento. He sufrido en carne propia situaciones similares, como tantos otros argentinos. Esos absurdos requisitos exigidos por un país con el cual existe un acuerdo para no exigir visa a los viajeros, se aplican hace más de un año y medio. Pueden decir que son leyes de ese país, que deben ser respetadas y se aplican a todos por igual. Pero sabemos que eso no es cierto, que hay excepciones, quienes tienen poder deciden según la conveniencia. Los ciudadanos comunes no tenemos esos privilegios. Apelo a la ciudadanía tanto argentina como española para que reclame frente a sus autoridades que reviertan esto que se ha transformado en una constante: el imperio de la soberbia, del maltrato, de la falta de memoria y la falta respeto a la esencia misma de la personas. ¿Quién repara en esta mujer los malos momentos vividos? ¿En la pérdida de sus ahorros de varios años? ¿En el no poder acercarse a sus seres queridos? ¿Hay algún gesto, palabra o acción ahora que pueda reparar el daño moral y económico sufrido?
Silvia Martincich, DNI 11 810 363, smartincich@hotmail.com
N. de la R.: Adela Jesús González, de 66 años y residente en Villa Gobernador Gálvez, viajó a España para visitar a un sobrino y fue detenida en el aeropuerto de Barajas por no poseer una carta de invitación.