¿La ingenuidad de un genio?
La genialidad no es una casualidad y todo lo que tiene que ver con ella, menos. Los genios no dejan de sorprendernos y en general, sanamente. Por más que nos ensañemos en creer que no es así, y que como ha pasado con este tétrico enredo de Wikileaks...

Jueves 16 de Diciembre de 2010

La genialidad no es una casualidad y todo lo que tiene que ver con ella, menos. Los genios no dejan de sorprendernos y en general, sanamente. Por más que nos ensañemos en creer que no es así, y que como ha pasado con este tétrico enredo de Wikileaks, donde aparentemente no hay secreto que no pueda develarse, Picasso, un genio simple, se encargó con cautela y sagacidad de guardar un secreto por casi 40 años. Más allá de la pelea por el reclamo de a quién pertenecen las obras que aparecieron en manos de un electricista, son de Picasso, son nuestras. La simplicidad de su genio hizo que estuvieran en manos de alguien que seguramente, y sin saberlo, fue fuente de inspiración cotidiana para el artista. Un empleado, al cual el pintor le pidió una vez un sombrero de paja, que usó durante años, terminó siendo el depositario de un tesoro. Lo acusan de haberlo robado. ¿Es tan difícil de entender? El arte es un bien común, de todos, no hay razas, colores, condiciones, status social. Picasso, justamente que se nutrió de la simplicidad de la vida cotidiana para transformarla en su cabeza y en su pintura, lo sabía mejor que nadie. Dejó en manos de alguien tan simple y por qué no, tan genial, a la vez, para que guardara inocentemente durante 40 años tan monumental obra. Las guardó, como un niño lo haría con un trompo, o bolitas. Una vez más nos sorprende. No lo duden, la elección de Picasso no fue al azar. Picasso nunca dejó de jugar, de divertirse, con la genialidad de los niños que guardan sus tesoros a la vista de todos.

Miguel Muñoz, drmiguelmunoz@hotmail.com