Viernes 30 de Diciembre de 2011
La despectiva denominación de kelpers la aplican los colonialistas a los pobladores de las Islas Malvinas, habitantes con menos derechos que el resto simplemente por decisión de los poderosos. En la provincia de Santa Fe, más allá de los discursos oficiales que repiten desde la administración gubernativa año tras año y mandato tras mandato que invierten en la producción eléctrica, lo cierto y palpable por parte de los usuarios son los periódicos aumentos de tarifas. Hay que decirlo en voz alta, en las últimas tres décadas no hubo inversiones sustanciales para la provisión de energía eléctrica a la altura de la demanda. Se ha permitido la construcción de edificios torre que consumen sólo ellos la energía eléctrica de toda la ciudad de San Lorenzo. La minoría de los privilegiados que gozan de esos "privilegios" acaparan también para el uso de sus artefactos y bienes suntuarios la energía eléctrica que falta en los barrios de la ciudad con frecuencia. Aunque no ocurra una tormenta de gran magnitud de todos modos los habitantes de la región padecemos la falta de energía eléctrica con lo que esto implica. Los vecinos de la zona de Grandoli al 4600 estuvieron sin flujo eléctrico durante cinco jornadas, hasta el 25 de diciembre a las 18. El Pami I sufrió serias dificultades para intervenciones quirúrgicas de personas de tercera edad y multiplicidad de calamidades se dieron durante los días recientes ante la indiferencia de funcionarios y legisladores que sólo propalaron palabras para zafar de los reclamos de vecinos furiosos. Los piquetes en 3 de Febrero y Alem , Mitre al 700, y Ayacucho y Uriburu ocurrieron y son legítimos. Está claro para todos que son muchos años de desinversión real, o bien selectiva, excluyendo a la mayoría de la población. Las palabras no cambian los hechos, estos hablan por sí solos con contundencia. Acaso seamos kelpers en Rosario y no se atrevan a decirlo porque no les conviene, pero sería bueno que no subestimen nuestra inteligencia ni especulen con la paciencia infinita de la población, ésta sólo existe en la mente de los de arriba.
Carlos A. Solero