Domingo 22 de Agosto de 2010
En 1969 el profesor Phillip Zimbardo (EEUU) realizó un experimento de psicología social. Dejó dos autos idénticos: uno en un barrio pobre y conflictivo, el Bronx, y el otro en la zona rica y tranquila de Palo Alto, California. El auto abandonado en el Bronx fue desmantelado en pocas horas, en cambio el otro se mantuvo intacto. Es común atribuir a la pobreza las causas del delito, pero los investigadores rompieron el vidrio del auto intacto de Palo Alto y llamativamente, a partir de ese momento, se desató el mismo proceso de vandalismo que el suscitado en el Bronx. De ahí la conclusión: no se trata de pobreza. Evidentemente, es algo que tiene que ver con la psicología humana y con las relaciones sociales. Un vidrio roto en un auto abandonado transmite una idea de deterioro, de desinterés, que va rompiendo códigos de convivencia, como de ausencia de normas, como que vale todo. Se evidenció que el delito es mayor en las "zonas liberadas". Si una comunidad exhibe signos de deterioro y esto parece no importarle a nadie, entonces allí se generará el delito. Si se cometen "pequeñas faltas" (estacionarse en lugar prohibido, pasarse una luz roja, etcétera) y las mismas no son sancionadas, entonces comenzarán faltas mayores y luego delitos cada vez más graves. Actuamos como el Doctor Jekyll, ambicionamos una ciudad ejemplar, pero en masa o sin control somos Mister Hyde. Al igual que un caleidoscopio integrado por objetos diferentes, cuyas imágenes se ven multiplicadas, la sociedad está integrada por sujetos que adecuándose a las normas y siendo controlados, pueden llegar a una organización armónica.
Silvia Buonamico
silviabuonamico@yahoo.com.ar