Domingo 17 de Abril de 2011
Otra vez debemos decidir. Otra vez marcar con nuestro voto un destino que no queremos que iguale el presente que vivimos. ¿Otra vez escucharemos en el tiempo la repetición del archi conocido "yo no lo voté"? ¿Y el "cómo ganó si nadie lo votó"? ¿Otra vez nos volverá la culpa y el tardío arrepentimiento? Para unos pocos elegir será sencillo. 1) Los delincuentes votarán a quienes no les pongan frenos. 2) Los vagos a quienes fomentan la vagancia. 3) Los corruptos a quienes continúen mirando para otro lado. 4) Los infractores, a los inspectores que abochornan. 5) Los jubilados de privilegio, a quienes les permitan la dádiva. 6) ¿Los piqueteros? La verdad que no lo sé. Sin embargo, quedamos los que conformamos una franja etárea indecisa. Que al momento de las encuestas indudablemente preocupamos a los candidatos de turno. Somos la franja de gente decente que aparte de pensar, observa, censura, exige, sueña con una Argentina diferente. Necesita una Argentina diferente. La que no participa de la corrupción ni la vagancia y de verdad está preocupada por los niños de la calle, los jubilados que cobran la mínima, la pobreza de los contenidos educativos con aulas en malas condiciones y con excesos de alumnado. La que añora los valores perdidos en el tiempo, la que sufre por los jóvenes adictos a la droga o el alcohol, la que llora el desenfreno en las calles, en las rutas y lamenta la pérdida del respeto entre hermanos. Imagino que esa "franja" tiene conciencia de que el "cambio profundo" se impone. Y me atrevo a pensar que esta vez quizás lo logre. Porque la veo interesada en los vaivenes de los políticos, como nunca. Sólo necesita que los candidatos "despierten". Que comprendan el juego de la democracia como hacen los grandes países y debatan sus proyectos públicamente para que podamos conocer qué proponen para una Argentina que podría mejorarse. ¿Hasta cuándo seguirán desperdiciando dinero en propagandas que repiten sin consistencia, palabras como cambio, salud, educación, modelo, fuerza, garras, transparencia, verdaderas muletillas pegadizas que nadie cree? Porque así, entristecen y no convencen. Y la franja a la que hago referencia asediada además por las conventilleras reyertas políticas, se encuentra más confundida que nunca. Cuando en realidad deberíamos brindarle la oportunidad de aprender que no sólo con el voto se construye la democracia. Participando, comprometiéndose, también se afianza. El pueblo ha despertado, exigimos que los políticos también lo hagan. Y como en los grandes países, se imponga el debate constructivo, que será sólo exclusivo de valientes.
Edith Michelotti
ediluobs@hotmail.com