Miércoles 01 de Julio de 2009
El primero que habló públicamente de tráfico de niños en la Argentina fue Guillermo Patricio Kelly en un programa que tenía en la televisión a mediados de los años `80. Luego fue la monja Marta Pelloni, quien denunció el tráfico en 1992. En octubre de 2002 matan a María Marta García Belsunce y todo su entorno trata de que parezca "un accidente" en el baño de su casa de un country de Pilar. Muy pocos recuerdan que era presidenta de Missing Children, una organización dedicada a la búsqueda de niños perdidos. Ahora, aparece una banda que traficaba con bebés en el Hospital Provincial de Rosario. En este infame negocio se ha informado que en cada banda hay personajes que actúan como captadores, ya sea enfermeras, médicos y punteros políticos, que enredan a la madre para que se deshaga de la criatura o bien se la roban si no accede. Luego están los que buscan los compradores de los bebés tales como abogados o escribanos y otros tantos que están ligados al blanqueo de la criatura que son los empleados del Registro Civil o judiciales. Todos ellos amparados por la impunidad que les otorga estar relacionados con el poder de turno, comisarios, jueces, concejales, intendentes, ministros o gobernadores. La hermana Pelloni dijo en su momento: "Cada vez es más sofisticado el sistema de la venta de bebés en el país. Este sistema siempre tiene un aval judicial, político y policial". Ya pasaron más de quince días desde que se publicó la noticia en La Capital y ya no se habla más del tema en ningún medio de comunicación. ¿Ya se esclareció el caso? ¿Se desbarató la red de traficantes? ¿Quiénes estaban implicados? ¿Emitió algún comunicado el Colegio de Abogados respecto a los abogados María Bousoño Simili y Mariano Roldán, cuyo estudio jurídico fue allanado por la Justicia? ¿Será que continuará impune este aberrante negocio? Los rosarinos queremos saber en que quedó la causa, si es que existe la Justicia. ¿Existe?
Alberto Seoane, albertoseoane@yahoo.com.ar