Viernes 18 de Marzo de 2011
El día 4 de febrero pasado, siendo las 13, venía circulando por Avellaneda y llegando a calle San Lorenzo vi un auto color bordó de cuyo motor salía fuego. Dejando mis obligaciones y tratando de ayudar a mi prójimo (poniendo en práctica todo lo que mi padre me enseñó de niño), estacioné mi moto y comencé a desviar el tráfico que venía a velocidad. Otro motociclista hizo lo mismo y un camión de la empresa Hipergas paró y ayudó con su extinguidor. De repente veo un móvil de la GUM, patente ENQ 934, móvil 3 que circulando de sur a norte gira sobre el cantero y hace su fantástica aparición. Le pido que baje con su extinguidor y ante mi sorpresa me dice que no tiene. ¿Cómo puede ser que un móvil de una institución oficial no cuente con las medidas de seguridad que le son exigidas a cualquier ciudadano común? Como respuesta a mi requerimiento el agente me toma de la correa de mi casco, me tironea, aplicándome un golpe, completamente desbordado. Su compañera trata de apartarlo. Sorprendido por su agresión me dirijo de buena manera a su compañera, y le pido el nombre, ya que dicho agente no exhibía identificación, su uniforme no estaba completo y su aspecto desprolijo (ver artículos 2, 8, 11, 12, 26, 41 y 44 de la Guardia Urbana Municipal), sin obtener ninguna respuesta de ella, la cual se convierte en cómplice del proceder de su compañero. La agente tampoco contaba con identificación. Tengo fotos y filmación que avalan mis dichos. Me retiré del lugar perplejo. Mi intención fue ayudar a dos mujeres indefensas que pedían ayuda. Volví al lugar y comenté lo sucedido con la damnificada quien me trató con indiferencia y silencio: "nada", ni gracias. Me pregunto ¿en qué sociedad vivimos? Quisiera que la hija que espero pueda encontrar una sociedad menos indiferente, que no tenga el "no te metás", el "nadie te va a ayudar si te pasa algo" Sólo por hoy lo voy a seguir haciendo, un mal funcionario no me va a quitar mis principios, una señora indiferente tampoco. Lo lamento por ellos.
DNI 17.668.218