¿Empleada pública?
La vimos por primera vez a través de una ventanilla del Ministerio de Educación, ¿una empleada más? La multiplicidad de trámites que debe efectuar el personal directivo de las escuelas y que lo lleva a frecuentar esa oficina, hizo que fuéramos conociéndola...

Miércoles 27 de Abril de 2011

La vimos por primera vez a través de una ventanilla del Ministerio de Educación, ¿una empleada más? La multiplicidad de trámites que debe efectuar el personal directivo de las escuelas y que lo lleva a frecuentar esa oficina, hizo que fuéramos conociéndola: su trato amable, su sonrisa, su capacidad para comprender y facilitar todo tipo de diligencias, su eficiencia y eficacia, hicieron sentir tanto a quienes iniciaban la gestión directiva con todas las lógicas dudas, como a los que la habíamos ejercido durante años pero necesitábamos orientación frente a las frecuentes novedades administrativas, que allí había alguien dispuesta a escuchar pacientemente y responder con seguridad ("hablá con Elisa Costa", era el consejo). Desde su puesto en el Ministerio hizo docencia sin notarlo ni hacerlo notar. A los años, los que estuvimos cerca, llegamos a saber que en su andar hubo muchas espinas, pero supo curar sus heridas y tender sus manos para ayudar a paliar las heridas de otros a los que la vida pone en su camino, tal vez por azar. Hoy deja el Ministerio de Educación. Quizá esas manos amigas, generosas, en las que asoma un corazón de artista, retomen los pinceles para que, desde el juego del color y la forma, podamos seguir conectados con ella disfrutando de la cercanía de una personalidad tan exquisita.

Docentes de la Región VI