Sábado 01 de Agosto de 2009
"Los derechos de uno termina donde empiezan los del otro", dice un viejo refrán, pero no queda claro en diferentes circunstancias. Digo esto precisamente porque se hace dificultoso estacionar en lugares permitidos, pero vale aclarar que el permitido se termina cuando en una cuadra hay un taller mecánico o flete. En Cerrito al 1200 rige la ley del más fuerte; me pregunto: ¿cómo realizar el ascenso y descenso de un enfermo y/o discapacitado o familia si no es en doble fila, ya que hay un taller que atiende sus autos en la calle, ocupando a todo el largo de la cuadra, durante el horario de atención? Autoridades de Tránsito y jueces de falta podrían colaborar a regularizar el diario vivir, evitando desde un orden lógico las disputas entre vecinos. La zona fue delimitada para estacionar y hasta el más distraído sabe que tiene que ver con que la grúa realice sus cacerías. También comunico la seguidilla de robos a la altura de Cerrito al 1100. Las autoridades saben que en un viejo edificio donde se alojan travestis y meretrices también habitan otros, dueño de lo ajeno, que están a la expectativa del ocasional automovilista que estaciona.
Marta Trillini
martatrillini@hotmail.com