¿Construir para vivir?
El eco de esta carta comienza a sentirse en el año 1980, cuando asistí en horario nocturno a la ex Enet Nº 5 Ovidio Lagos, hoy EET Nº 467, institución ubicada en la calle Corrientes 668, de Rosario. En aquel año siendo estudiante nos conmovió la injusta muerte de un compañero de curso de apellido Godoy, que todos los días, de lunes a viernes, después de cumplir con su trabajo como operario de la construcción, ingresaba con su bicicleta al colegio sobre la hora de inicio de clase, apenas pasadas las 19, para dar su presente.

Viernes 22 de Enero de 2010

El eco de esta carta comienza a sentirse en el año 1980, cuando asistí en horario nocturno a la ex Enet Nº 5 Ovidio Lagos, hoy EET Nº 467, institución ubicada en la calle Corrientes 668, de Rosario. En aquel año siendo estudiante nos conmovió la injusta muerte de un compañero de curso de apellido Godoy, que todos los días, de lunes a viernes, después de cumplir con su trabajo como operario de la construcción, ingresaba con su bicicleta al colegio sobre la hora de inicio de clase, apenas pasadas las 19, para dar su presente. Era un ejemplo y un orgullo para nosotros destacar su sacrificio, esfuerzo y constancia. Este joven luchaba para obtener su título de maestro mayor de obras, para mejorar su calidad de vida, como cualquier trabajador y estudiante que piensa crecer para edificar desde los cimientos, la propiedad horizontal de su futuro. En una charla con Cacho Bernaba, maestro mayor de obras, compañero del curso y amigo, recordamos que esa muerte se produjo al caer sobre los hierros erguidos de las columnas de la obra donde trabajaba. Después de luchar por su vida, tras varios estudios médicos realizados en Buenos Aires, sin posibilidades, sin esperanza de sobrevivir, dejó una familia desamparada y desesperada por lo incomprensible de lo sucedido. La muerte del sereno Isidoro Luna, de 64 años, ocurrido en la obra de Balcarce al 72, finalizando el año 2009, no hace más que demostrar lo poco que se hizo y se hace para controlar, prevenir y cuidar al personal en las obras de construcción. Los que conocieron a Isidoro, sólo les queda el comentario de su soñado futuro de tranquilidad y descanso en la provincia de Córdoba, después de jubilarse. Suman además en este comienzo del 2010, los accidentes de Daniel Urrutia de 42 años (12/1) y el ocurrido el día martes (19/1) a un operario de 30 años, en circunstancias laborales. Lamentablemente, este repetido suceso no es un problema exclusivo de la ciudad de Rosario. Es muy probable que desde las instituciones que regulan, controlan y deben hacer cumplir las medidas de seguridad en las obras, sea un justificativo el no contar con presupuesto y personal necesario. Finalmente con la aflicción del recuerdo y el dolor por lo sucedido, dejo mi reflexión personal: el concepto de construir, como trabajo, propone también la edificación de la persona, como elemento humano a lo largo de toda su vida.

Miguel A. R. Bazán Miguel3000bazan@yahoo.com.ar