Jueves 09 de Septiembre de 2010
La vida contemporánea nos provee comida a domicilio y los supermercados cuentan con rotiserías para llevarse platos preparados a casa. Pregunto: ¿todos los locales afectados a estos servicios tendrán la habilitación técnica y sanitaria requerida para funcionar? Esperemos que sí, ya que preparar platos alimenticios para clientes desconocidos es una responsabilidad mayor, pues combina conocimiento humano, material anticorrosivo en contacto con la materia prima, salón habilitado en su parte edilicia, ambiental y de efluentes. No es suficiente que el personal tenga libreta sanitaria (muy pocos requisitos para acceder a ella) o que aparezca colgada en la pared la última fecha de la desinfectación antiroedores. El problema se presenta al degustar esos platos. Particularmente, no soy un sibarita o persona exigente para estos menesteres. Me conformo con que el alimento esté en condiciones de ser ingerido y nada más. Pero últimamente tuve que reclamar por mis derechos de consumidor que paga lo que le solicitan y no recibe lo pactado. Ignoro la causa: competencia que obliga a reducir costos, uso de componentes inferiores, desatención o menor habilidad del personal utilizado. Lo único cierto es que he recibido tallarines pegoteados, pollos escuálidos sin encarnadura, soufflés y tortillas de verduras incomibles por la rociadura de sal, milanesas curvadas y con abundantes nervios, pizzas con una proporción increíble de condimentos. Obviamente, en todos los casos, realicé la misma maniobra que el televidente o radioescucha disconforme: apago o cambio el dial, pero insisto en que es lastimoso que este servicio creado con buenos fines vaya decreciendo permanentemente en su calidad.
Rubén Mario Baremberg,
rubenbaremberg@express.com.ar