Lunes 31 de Octubre de 2011
Quiero expresar mi apoyo a la carta de una lectora. Dos o tres años atrás las clases se prolongaron, por disposición del ministerio, varios días de diciembre y la experiencia concreta que tuve con chicos de mi familia fue totalmente negativa. Estaban agotados, no soportaban el calor en la escuela, no les servía de nada la concurrencia escolar porque en esa situación no aprovechaban para nada las enseñanzas. Cabe una reflexión. Con acumular días y horas de clase no se mejora la calidad de la enseñanza, sólo se consigue eso, incrementar presencia en la escuela sin ningún sentido. Me recuerda un artículo del diario El País de Madrid donde se comparaban la cantidad de horas promedio que se está presente en el lugar de trabajo en España y en Alemania. Mucho mayor en España y con resultados más pobres. La conclusión era que los alemanes estaban menos tiempo pero con mucha mayor eficiencia y aprovechamiento.
Ricardo González