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Investigarán si hay responsables superiores por una extorsión

Están presos 3 policías acusados de cobrar 5 mil pesos para liberar a dos detenidos. Las escuchas al celular robado a una fiscal revelaron el chantaje.

Lunes 04 de Febrero de 2013

La investigación judicial de la extorsión que involucra a tres policías de la comisaría 8ª apunta a determinar si la maniobra, descubierta en las escuchas al teléfono robado a una fiscal, tiene responsables en la línea de mando de la seccional. La jueza Alejandra Rodenas valoró que el cúmulo de pruebas colectadas le permite sostener que al menos dos policías, un oficial principal y un cabo, cobraron cinco mil pesos para liberar a uno de los apresados que debía, al menos, estar detenido por violar una medida sustitutiva de prisión. Y que una agente también arrestada por este caso, que es la única que aceptó hablar al ser indagada, es al menos partícipe del acto de chantaje.

En el juzgado no pueden dar por hecho que las maniobras terminen en el personal detenido ni que sea un hecho aislado. ¿Desconocían los jefes de la comisaría de barrio Refinería lo que pasaba debajo suyo? ¿Lo sabían? Aunque no suponen lo mismo, ambas son respuestas incómodas. Por eso Rodenas les pidió declaración informativa y no como meros testigos a los encargados de conducir la seccional. En el momento del ilícito el jefe interino de la comisaría no estaba allí. El subjefe está con licencia. Ambos tienen jerarquía de subcomisario.

La sorpresa. Estos arrestos que descubren un abanico de irregularidades y una despreocupación notoria de parte de los policías, seguros de gozar de impunidad, se concretaron por una pesquisa que requirió exigente trabajo pero iniciada por total casualidad. Fue cuando quienes en la Oficina de Observaciones Judiciales escuchaban las llamadas al celular robado a la fiscal Nora Marull, ocurrido el 23 de enero, detectaron tres conversaciones en que una mujer pedía dinero a familiares para que liberaran a su novio preso en la comisaría 8ª.

¿Cómo había llegado ese celular a manos de esa chica? La jueza Mónica Lamperti se lo preguntó el viernes a ella, que se llama Débora, y a los dos jóvenes que estuvieron demorados de manera opaca en la 8ª, ambos de nombre Matías. Según la imputación de Rodenas, los dos jóvenes salieron tras el pago de 5 mil pesos efectuado por la chica el pasado viernes 25. Por la tenencia del celular de la fiscal, secuestrado por Asuntos Internos en la casa de Débora, los tres fueron indagados por encubrimiento de robo. No hay elementos que indiquen que son los autores del robo a Marull.

La jueza estableció que el oficial y el cabo fueron los que detuvieron a los dos Matías, a partir de un llamado al 911 de una vecina, y también ellos los que les requirieron la suma de 15 mil pesos a cambio de recuperar su libertad y la moto Honda Twister en la que circulaban. Habrían terminado cobrando 5 mil pesos.

Oficiales experimentados de Asuntos Internos cuentan que este tipo de chantajes no son una novedad pero que los empleados infieles nunca asientan en el libro de guardia la detención inicial dado que eso haría necesario explicar por qué el detenido se fue. Sin embargo en este caso la agente sí lo consignó. No sólo eso: también consultó a la Sección Indice General por el prontuario de los jóvenes y convocó al médico policial para que los revisara.

Todo eso dejó claro que los dos Matías estuvieron en la comisaría de barrio Refinería. Lo que parece fulminar a los policías es que, pese a estar eso documentado, cuando el operador del 911 consultó a la 8ª si habían demorado o detenido a los motociclistas y desde allí la agente P. contestó que no.

La agente. Fuentes de la causa dicen no entender cómo la joven asentó todo en el libro de guardia desnudando la maniobra. Se trata de una empleada policial joven recién llegada de Santa Fe. Fue ella la que al recibir la llamada del 911 comisionó al oficial principal y al cabo para que fueran al lugar donde estaban los motociclistas. "No sabemos si la agente procedió con una negligencia desconcertante o si es muy astuta", indicó un investigador. ¿Por qué es sospechosa su conducta? Porque no consignó que uno de los detenidos tenía antecedentes penales cuando desde la Sección Indice General le hicieron saber lo contrario. Los tres policías siguen presos y están en disponibilidad.

La Dirección de Asuntos Internos trabajó con ingenio y eficacia. Pero la detección del chantaje fue por algo azaroso: lo posibilitó un asalto previo a una fiscal y la escucha a su teléfono robado. La jueza que manejó este caso ponderó a los policías que hicieron bien la pesquisa pero habló de agobio ante el delito policial. El ministro de la Corte Suprema Daniel Erbetta habló de conductas policiales alevosas e inexplicables como algo que en Tribunales se acostumbraron a observar. Como si circunstancias así, que llaman la atención por la osadía, no fueran hechos aislados.

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