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Investigan la muerte de un pibe baleado en un robo

El martes al mediodía Nicolás Martínez salió de su casa de Alsina al 2900 para emparchar la rueda de su moto en una gomería ubicada a 12 cuadras de allí, en bulevar Seguí e Iriondo.

Sábado 29 de Marzo de 2014

El martes al mediodía Nicolás Martínez salió de su casa de Alsina al 2900 para emparchar la rueda de su moto en una gomería ubicada a 12 cuadras de allí, en bulevar Seguí e Iriondo. Pero a metros de ese lugar el muchacho, de 21 años, fue abordado por ladrones que lo balearon en el abdomen para asaltarlo. El pibe fue socorrido por un vecino que lo llevó al Hospital de Emergencias donde permaneció internado más de 72 horas hasta recibir el alta. Pero, según relató un familiar, “el viernes llegó a su casa y unas horas más tarde sufrió una descompensación y murió”.

   El caso fue tomado por el fiscal Miguel Moreno, de la Unidad Especializada en Homicidios, quien ayer aguardaba precisiones sobre la autopsia practicada en el Instituto Médico Legal para determinar si Nicolás falleció como consecuencia de los balazos (homicidio doloso) o por un mal diagnóstico médico (homicidio culposo).

   Lo que le ocurrió a Nicolás recuerda el asesinato de Cristian Leandro Rodríguez, de 22 años, en junio del año pasado en Crespo entre 24 de Septiembre y Biedma.El chico salió de su casa de barrio Alvear en su Honda 125 Cross para “inflar las cubiertas de la moto”, como le dijo a su mamá. Llegó a una gomería de bulevar Seguí y San Nicolás pero algo no le gustó en las actitudes de un par de muchachos que estaban en el lugar y se fue. Circuló por bulevar Seguí, dobló en Crespo y a pocos metros del cruce con 24 de Septiembre, dos hombres que lo perseguían en una moto le cortaron el paso. Entonces se escuchó un disparo y Cristian y su rodado quedaron tirados sobre el pavimento, a dos cuadras de la comisaría 18ª. Los ladrones se fueron sin robar nada.

Dolor sin explicación. Ayer al mediodía, en la sala velatoria de Matienzo al 3300, el silencio se rompía por los gritos desgarradores y el llanto de la familia de Nicolás. Todo era dolor al natural. En ese marco uno de los parientes del muchacho contó lo sucedido. Dijo que Nicolás trabajaba y vivía con su familia. Que el martes al mediodía salió con su moto Honda Titán para emparchar una de las cubiertas en una gomería de Seguí al 3400. Que en las inmediaciones fue sorprendido por ladrones (no supo especificar cuántos y en que se movilizaban) que lo balearon en el abdomen y huyeron sin robarle nada. Y que el proyectil, que sería de calibre chico (22 o 32), se alojó en una pierna del joven.

   Nicolás fue asistido por un vecino que lo llevó hasta el Heca. Allí fue asistido y estuvo internado alrededor de 72 horas. “Por lo que sé, el viernes a la mañana le dieron el alta y fue a su casa. Pero cerca de las tres de la tarde sufrió una descompensación masiva y a pesar de que trataron de reanimarlo, murió. Es terrible porque ya se nos había pasado el miedo por el ataque y esperábamos que todo saliera bien, que se mejorara. Pero se murió”, comentó el hombre.

   El fiscal Moreno, como primera medida de su investigación, ordenó el secuestro de la historia clínica del Heca y esperaba un informe preliminar de la autopsia para determinar si se trata de un homicidio doloso o podría estarse ante un caso de mala praxis.

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