Investigan la muerte de un joven en la brigada antidrogas de la Policía Federal
Dudas y denuncia pública. Emanuel Darío Tavares tenía 21 años y lo habían detenido en un búnker. La investigación preliminar dice que se suicidó, pero para la familia lo mataron.

Sábado 24 de Agosto de 2013

Emanuel Darío Tavares tenía 21 años pero parecía más chico. El pibe vivía en el barrio La Cerámica, en el noroeste de la ciudad, y contaba con antecedentes por robo de cuando era menor y una última anotación en su prontuario por tenencia de estupefacientes. El martes 6 de agosto fue apresado por agentes de la Policía Federal en un búnker de calle Somoza y la ruta 34, en la salida de Rosario. Nueve días después apareció muerto en una celda de la delegación que esa fuerza tiene en avenida Francia al 1200. Las pericias indican que el muchacho se suicidó, pero la familia sostiene que lo mataron. La investigación está a cargo de la Fiscalía Federal que subroga Juan Patricio Murray.

Emanuel vivía a cuatro cuadras de la villa La Cerámica. Su familia paterna sobrevive con el cirujeo y prefiere no hablar de lo ocurrido. Del lado de la madre, hermanos, primos y tíos no quieren que el caso quede impune y exigen saber qué pasó. "A veces robaba, pero no tenía antecedentes por drogas. Como le hacía falta la plata agarró el laburo en el búnker", cuentan sus amigos.

Graciela. El laburo era sencillo. "Graciela F., que es la mujer que maneja el tema (de la droga) en el barrio, necesitaba un menor. El le dijo que tenía 17 años y el martes (6 de agosto) fue a ese lugar cerca de las 10 de la mañana y se quedó solo. Pasado el mediodía llegó la Federal y lo metió preso", contó un vecino que vio nacer al muchacho.

A Emanuel lo llevaron a la Superintendencia de Drogas Peligrosas de la Policía Federal, en Francia 1293. "La novia fue varias veces a verlo pero no los dejaban ni hablar. Ahí le pidieron a ella 15 mil pesos para sacarlo y no avisarle al juez. Entonces la familia fue a hablar con Graciela para pedirle la plata. Pero ella no se hizo cargo de nada y dijo que la plata la tenían que juntar los soldaditos que trabajan para ella", contaron los familiares de Ezequiel mientras reclamaban al reportero de La Capital que no les sacara fotos.

Según otros allegados a "Anquier" Tavares, como lo conocían al pibe, "entre el martes 6 que lo detuvieron y el jueves 15, cuando avisaron que se había suicidado, bajaron de pedir 15 mil pesos a 5 mil. Pero esa plata nunca se pudo juntar".

Los familiares de Tavares sospechan que la detención del muchacho nunca fue notificada a la Justicia Federal y que en los nueve días que pasó preso estuvo clandestino en la Federal. Dicen que, a su entender, no había expediente o causa a su nombre. Pero esa versión fue desestimada por quien está a cargo de la Fiscalía Federal 2, el fiscal subrogante Juan Patricio Murray.

Todo legal. "La detención del joven, el allanamiento y la imputación del delito de tenencia de estupefacientes para su comercialización, todos hechos realizados luego de una investigación, estuvo a cargo del titular del juzgado federal 3, Carlos Vera Barros, lo que indica que nunca estuvo sin asistencia judicial y siempre se mantuvo a disposición del juzgado y con asistencia de la defensoría oficial", dijo Murray.

Los días de Emanuel se contaban de a uno. "El era amigo de los soldaditos de Graciela, pero lo dejaron solo. Acá, en el barrio, se ve mucha gente que habla con ella, va a su casa o a la plazita desde donde regentea el negocio. Ella arregla a todos y a veces vienen hasta con uniforme. La plata para sacarlo a "Anquier" no apareció. Graciela sólo puso 5 mil pesos para el sepelio", dijeron.

La familia Tavares sostiene que "el chico no se mató". Lo cierto es que apareció ahorcado en una celda en la cual debería haber estado protegido y sin elementos para causarse daño o lesionar a terceros. Al respecto, sus allegados dijeron: "Cuando nos dieron el cuerpo para velarlo estaba muy golpeado pero no tenía huellas de un cordón o algo así en el cuello".

El friscal Murray dijo que tras conocerse el deceso se ordenó "la autopsia correspondiente, se tomó declaración testimonial a la pareja de Tavares por el supuesto pedido de dinero y a todos los integrantes de la repartición. Además se secuestró el libro de guardia y se hicieron las pericias necesarias". Y aclaró que "a Tavares se le había otorgado el beneficio de la excarcelación previo pago de una fianza de 5.000 pesos para esa misma semana". Esa cifra coincide con el dinero que la familia dice que le "pidió" la policía.

Acerca de la autopsia, desde el Instituto Médico Legal se informó que "el cuerpo no presentaba marcas de lazo sino de algo más grueso, como una sábana, por lo que todo indica que se trató de un suicidio y no de una muerte provocada"

El fiscal, a su vez, justificó los golpes que según la familia Tavares presentaba el cadáver a partir de que "se hizo una autopsia completa y eso implica que el cuerpo sea manipulado en extremo". La Justicia cumplió su parte, "se hizo una inspección ocular, se confeccionó un sumario de prevención y se secuestraron elementos", dijo Murray.

Pero el barrio cuenta cosas que, a veces, son muy difíciles de probar. Un hombre que no da su nombre y se refugia en su casa aunque sólo mira lo que hay para ver, contó a LaCapital que "al barrio lo maneja Graciela. Ella está sola acá y viene siempre un Peugeot 307 bordó con un tipo al que ella le da plata". El hombre conoce y tira nombres que en la zona se repitieron durante muchos años: "Ella trabaja para otros, pero no es "La tía" Norma — en referencia a Norma López, una narcotraficante condenada y detenida—. Ella ya se jubiló". Las habladurías rondan las calles humildes del barrio. Los sobrenombres, las funciones de cada uno, las escenas y el pasado de un joven al que llamaban "Anquier".