Martes 03 de Marzo de 2009
"Una imagen satelital es una matriz matemática", explica Carlos Gustavo Cotlier, director desde 2003 del Centro de Sensores Remotos. "Esa zona blanca, que la computadora baja del satélite, se refiere a hielos de cumbres andinas, pero esa otra tonalidad también blanca, que se ve sobre el Chaitén, corresponde a la alta temperatura del volcán, según lo registra la aplicación de un canal térmico", indica el investigador y arquitecto que dirige la Estación Terrena Satelital (CSR), de la universidad nacional rosarina.
El Chaitén, que renovó sus erupciones al inicio de semana, es monitoreado por investigadores rosarinos desde el tercer piso del edificio de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Rosario. En la terraza del edificio de Pellegrini 250, una antena con un plato de 1,20 metro de diámetro captura de datos del satélite NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration) y SeaWiFs (estadounidenses) y del chino Feng Yun (vientos y nubes, en su lengua).
"El fin del centro es monitorear nuestra región: inundaciones, incendios, evolución de cosechas, índices de vegetación, sequías", remarca Cotlier, profesor adjunto de la facultad. En tanto, Diego López, jefe de trabajos prácticos del centro, relata que "el humo volcánico sobre el Chaitén lo monitoreamos desde que comenzó su proceso, el lunes hubo un pico que no fue del nivel de erupciones anteriores".
"Tenemos una resolución de 1,1 punto kilómetro por pixel. Son satélites de baja resolución pero brindan información casi cada hora", cuenta Cotlier.
Mientras muestra en su computadora el paso del satélite por Cuba y el Amazonas para sobrevolar luego Argentina, a una altura de 825 kilómetros, indica que el área de alcance del satélite abarca desde los islotes de la Antártida hasta San Pablo y barre todo Chile, Bolivia, Paraguay, Uruguay y el sur de Brasil y de Perú.
Edificios molestos. "La cobertura de la Tierra permite captar al satélite, pero con los edificios que se levantaron cerca de la facultad, se limita el ángulo de captación", advierte Cotlier.
El trabajo del centro es desarrollado por siete personas, de las cuales sólo tres cobran salarios. "Hay una gran capacidad de recursos humanos, los mismos estudiantes repararon la antena cuando fue dañada", cuenta. El CSR se creó en marzo de 2003 y comenzó a funcionar en septiembre de ese año. "Se financió con fondos del Grupo Montevideo, una asociación de universidades estatales y gratuitas. La antena es de la UNR, fue adquirida cuando destinaron fondos al proyecto. Todo empezó en 2001, el costo fue de 40 mil dólares y hubo que esperar trámites en aduanas y permisos especiales porque los materiales son estratégicos y debe intervenir la Presidencia de la Nación y el ministro de Economía", recordó.
"Los satélites —dice Cotlier— son sistemas que se van renovando, tienen aplicación limitada, fallas y se deben corregir las órbitas. Son gubernamentales, tienen una bajada libre y dependen del Ministerio de Economía, del Departamento de Comercio de EEUU y del Instituto de Física y Geografía de China. Cada satélite tiene un valor de 230 millones de dólares".
Pero el laboratorio tiene recursos propios. "Con la realización de cursos adquirimos materiales. También hacemos servicios para terceros, como un trabajo con Victoria para mejorar y detectar su catastro urbano. Una fundación de la Facultad de Ingeniería y otra de la UNR manejan el tema".
Servicios. "No se trabaja sólo con imágenes, ahora estamos produciendo una estación terrena para fabricarlas a bajo costo para otras universidades, con un plato de 1,40 metro y una capacidad igual o superior a esta. Además, nos piden materiales otras universidades de Perú, Uruguay, Brasil y Cuba", resaltó.
Entre los cursos que brindan el director mencionó especialmente uno de capacitación en sistemas de información geográfica y gestión del territorio, a realizar durante un cuatrimestre, desde el 25 de marzo, en la misma facultad.