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Investigadores analizan la bajante del Paraná y sus serios perjuicios

La altura normal del río es de 2,47 metros, pero ayer en Rosario medía apenas 1,26 metro. Falta agua potable y la contaminación genera incertidumbre

Domingo 11 de Enero de 2009

Cambio climático

Miembro retirado del panel intergubernamental sobre cambio climático de la ONU y premio Nobel de la Paz 2007, Osvaldo Canziani sintetizó en pocas palabras el origen de la actual bajante del río Paraná. "Es una consecuencia del cambio climático, que modifica las precipitaciones en intensidad y frecuencia, y que está íntimamente ligada a la deforestación a ultranza que se esta haciendo en la selva amazónica".

  Este físico doctorado en metereología asegura que biólogos brasileños ya habían anunciado en 1975 las consecuencias de la deforestación. "Publicaron un libro que se llama «El infierno verde o el desierto rojo». El cambio climático genera el paso de un sistema a otro que aún no conocemos. El Estado debería hacer observaciones serias de dominio atmosférico, terrestre y oceánico para conocer las variables que generan la lluvias, o volveremos a sufrir inundaciones terribles como la de Santa Fe en 2003. En América del sur, salvo Brasil, no se llega a implementar ni el 30 por ciento de esos monitoreos. Ahora se seca el río, pero es un período de oscilación: luego vendrán inundaciones. Estamos liquidando nuestra existencia a corto plazo, como dijo un filósofo inglés «no estamos dejando nacer a los hijos de nuestros nietos». El gobierno debería invertir en energías alternativas".

Habilitan más áreas costeras

La zona de baño de la rambla Catalunya fue habilitada ayer. El municipio dio el okey luego de que el río recuperara unos centímetros (a contrapelo de lo vaticinado por el Instituto Nacional del Agua (INA) donde sostuvieron que bajaría hasta el 15 de enero).

  "Los últimos dos días el río creció 25 centímetros", dijo ayer el titular de Defensa Civil, Raúl Rainone, quien no obstante advirtió que la pobalción de debe tomar recaudos.   

  Ayer sólo seguía clausurado un sector al sur del balneario La Florida.

  A mediados de esta semana, la subsecretaria de Medio Ambiente del municipio, Daniela Mastrángelo, dijo: "Nuestros valores no nos permiten decir que por la cantidad de bacterias registradas se pone en riesgo la salud de la gente".

Sube el riesgo de enfermarse

A mediadios de diciembre pasado, el master en ingeniería ambiental de la Universidad Católica Argentina, Claudio Belloso, había dado cuenta de los resultados de sus últimos análisis en las aguas del río. Dijo que en La Florida había menos bacterias de escherichia coli (20 por ciento menos que hace dos años).

  Pero aportó un dato nuevo y preocupante: los riachos de la isla comenzaron a contaminarse. Los valores aumentaron entre 2 y 3 veces por la defación de las vacas que coparon la zona tras ser trasladadas allí por el
boom sojero.

  Belloso siguió investigando por estos días cuando la bajante modificó irremediablemente el hábitat. "Hay un lógico aumento en el recuento de bacterias; se diluyen menos al haber poca agua. Las concentraciones de tóxicos y bacterias aumentan en menor cantidad de líquido y, por lo tanto, sube el riesgo de enfermedades. Personas proclives a contraer otitis, diarreas y conjuntivitis podrían estar en problemas. No recomendaría meterse en el agua del río Paraná", indicó.

Menor reproducción de peces

"Esta es la época de la reproducción del sábalo. Y me preocupa el aumento de la temperatura en cursos de agua menos profundos a raíz de la bajante. Mayor temperatura en el agua condiciona mucho la calidad y eficiencia de los huevos; la viabilidad de embriones o larvas. Que sean menos eficientes significa que la resultante de la puesta de huevos puede ser mucho menor y su calidad también". El análisis pertenece Silvia Arranz, investigadora del crecimiento de organismos acuáticos, anfibios y peces, de la Facultad de Bioquímica de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y del Conicet.

  Ella y su equipo de científicos trabajan en el Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR) con modelos de laboratorio. Y, entre otros trabajos, han abordado la regulación del crecimiento de sábalos y pejerreyes.

  Arranz aclara que el aumento de la temperatura repercute en la reproducción de la mayoría de las especies, por lo tanto en los anfibios (ranas y sapos) el panorama puede ser similar.

Sequía sin precedentes

Para la doctora en Ciencias de la Atmósfera de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), Matilde Rusticucci, esta bajante se da en el marco de "una sequía sin precedentes".

  La científica dice que a la falta de agua no sólo la sufre el campo, sino también los ríos. "El Paraná es una muestra de la falta de precipitaciones. Los informes de los boletines de estado del clima de la Asociación Americana de Metereología, en Estados Unidos, y de la Organización Metereológica Mundial vienen marcando desde hace 4 años déficit importantes de precipitaciones. Estamos en una década seca, esto analizado en el lapso de cien años donde en general las lluvias han aumentado. Pero hay décadas y décadas: con déficit y excesos, marcados por el cambio climático y la deforestación. Hay que prevenir situaciones drásticas", sostiene.

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