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Investigación privada sobre la faena clandestina

Viernes 05 de Septiembre de 2014

"Hice la denuncia en la Municipalidad y luego ante las autoridades provinciales", contó a este diario un vecino de Sastre que asegura que investigó por sus propios medios el caso de la comercialización de vacunos que mueren en los campos por razones diversas y luego son despostados y vendidos en las carnicerías para consumo humano.

Según su relato, documentó con fotografías el acarreo de los cadáveres vacunos desde los campos hacia los sitios de desposte, luego el reparto y los sitios donde son depositados los huesos en caminos rurales.

Por el cuero. El vecino, que pidió reserva sobre su identidad porque sufrió agresiones de parte de quienes se dedican a la actividad, aseguró que bajo la excusa de comprar el cuero, "se llevan a los animales en un carro. Le quitan el cuero, lo salan y lo venden, pero además utilizan la carne".

"Los propietarios de los animales se benefician porque le sacan el animal muerto del campo y le ahorran el trabajo de enterrarlo. Además reciben unos pesos a cambio de un animal que ya perdieron", contó el vecino.

También explicó que categorizan la carne faenada según los motivos que ocasionaron la muerte del animal. "Si es por una enfermedad que suponen contagiosa, venden la carne para los perros de carrera. Si murieron empastados o por cuestiones no relacionadas con enfermedades los venden para hacer milanesas, chorizos parrilleros o incluso para la factura de salames para secar", narró.

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