Inusual robo de un inflable
La empresa de entretenimientos infantiles "Mundo Jiji" sufrió el inédito robo de uno de sus juguetes inflables, lo que le reportó una pérdida de 5.000 pesos y, según su titular, José Luis Zanabria, un profundo sentimiento...

Sábado 14 de Mayo de 2011

La empresa de entretenimientos infantiles "Mundo Jiji" sufrió el inédito robo de uno de sus juguetes inflables, lo que le reportó una pérdida de 5.000 pesos y, según su titular, José Luis Zanabria, un profundo sentimiento de decepción: "Me partieron al medio en lo económico y en el esfuerzo de todos los días", dijo.

La situación fue por demás de inusual: "Me llamaron el jueves a la tarde para alquilar un castillo inflable. Prometí llevar el juego y cumplir con el trabajo pero no pedí ninguna seña para asegurar el juego", explicó el comerciante, quien asumió haber pecado de ingenuo.

El negocio de Zanabria está instalado en Echesortu y el pedido del inflable se hizo desde calle Dragoneantes Rosarinos, un pasaje de San Martín al 6400. "Llegué y había unos globos en la calle. Se me acercó una chica morocha de unos 25 años que estaba acompañada por un muchacho. Me dijeron que armara el inflable en el frente de la vivienda y quedé que les cobraba después, alrededor de las 21, cuando tenía que ir a buscar el juego", dijo el perjudicado.

Final de fiesta. El comerciante se retiró porque "todo parecía normal", pero al volver se encontró con una ingrata sorpresa: "No había nada. Ni globos, ni chicos ni inflable. Miré por un hueco de la puerta del garaje de la casa y ví que adentro no había ni muebles. Estaba todo apagado, vacío y no salía nadie ante mis llamados", dijo.

El hombre comenzó a tocar timbre a los vecinos y le comentaron que allí vivía una "gente que se estaba mudando". Y le contaron que diez minutos después de que él monto el inflable llegaron dos personas en un vehículo, lo cargaron y se lo llevaron. "Se vé que me estaban mirando desde la esquina porque de la casa no salió nadie mientras yo hacía el trabajo", dijo Zanabria.

Desesperado, el comerciante fue a la subcomisaría 20ª y se encontró con otra sorpresa. "Cuando me tomaban los datos llegó un colega que tiene otra casa de juegos y me contó que a él también lo llamaron a las 3 de la tarde y que le hicieron lo mismo. El montó el juego y lo robaron".

La metodología es novedosa, aunque Zanabria admitió que el año pasado a otros empresarios del rubro les habían robado de la misma manera. "El tema es que no pueden usar esos juegos en Rosario porque todos los motivos de decoración que llevan son distintos y reconocibles. Lo seguro es que lo lleven fuera de la ciudad", concluyó.