Inundaciones, política y miseria
Las noticias sobre los desastres producidos por el temporal de lluvias de la semana pasada en Capital Federal y provincia de Buenos Aires, y más precisamente en la La Plata, realmente producen escozor, tristeza y desconsuelo.

Miércoles 10 de Abril de 2013

Las noticias sobre los desastres producidos por el temporal de lluvias de la semana pasada en Capital Federal y provincia de Buenos Aires, y más precisamente en la La Plata, realmente producen escozor, tristeza y desconsuelo. He visto a través de los medios a voluntarios, socorristas, y gente que realmente se interesa por ayudar al prójimo. Pero he visto también a los oportunistas de siempre; cómo llamarlos, políticos y punteros hipócritas que aparecen para poder figurar. Encima tenemos que aguantar que se etiqueten para que todos sepamos de qué agrupación política son. Realmente son precarios y básicos a la hora de hacer política si creen que de esta forma se ganan votos. Pero por otro lado también vimos la anuencia mediática que tuvo este fenómeno meteorológico, ya que en otras oportunidades, digamos Tartagal (Salta) o Santa Fe (capital), sólo fueron 24 horas de información y después, como si nada hubiera pasado. Me gustaría que los medios dejen de lado el oportunismo de vender, más si se trata de situaciones como las vividas estos últimos días por gente donde lo único que tiene es desesperación y la clara visión de haber perdido todo, absolutamente. Si profundizamos en estos hechos lo más valorable es el temple con que la gente se predispone a ayudar, sin importar hacia dónde y a quiénes hay que prestar ayuda material o de contención. La conclusión más certera es cómo en situaciones límites los argentinos somos capaces de estar unidos, sin miramientos, sin condicionamientos, sin diferencias. Estamos todos y unidos. Entonces hagamos de esto algo superador, que no tengamos más que esperar una catástrofe para unirnos. Pongamos la idea sobre cómo llevar adelante un país de argentinos para argentinos y no que una banda de cretinos haga el uso de nuestras miserias para poder gobernar. Por cierto, tenemos intelectuales en nuestra sociedad que nos saben ubicar, dónde poner el acento a la hora de pretender desarrollar nuestro futuro. Y el eje principal gira sobre nuestra educación, nuestra salud y nuestra seguridad, la que hoy tanto nos falta.

Guillermo V. Ferreyra