"Cuando yo los conocí estaban muy bien, como en una luna de miel. Había un marco afectivo, pero después (la relación) se fue deteriorando, Alejandro estaba deprimido, había adelgazado 18 kilos y me dijo que se quería matar". Esa fue parte de la declaración testimonial que María D. E. brindó ayer en el marco del juicio oral y público que se le sigue al subcomisario Alejandro Scalcione por el crimen de quien fuera su pareja, el profesor de historia Nelson Regaldo Rosso, hecho ocurrido la madrugada del 18 de abril de 2009 en la vivienda de la localidad de Oliveros donde residía la víctima.
La mujer, una docente jubilada, se presentó ante el tribunal unipersonal a cargo de Ismael Manfrín como amiga del imputado, a quien dijo haber conocido en el año 2000 como alumno de la carrera de operador en psicología social. También comentó que ella y el policía acusado estudiaron luego la carrera de pedagogía social. También manifestó que conoció a Rosso en 2009 cuando ya había comenzado la relación que terminaría de manera trágica.
Para María, el punto de inflexión del vínculo entre el profesor y el acusado se dio cuando Rosso le pidió a Scalcione que se fuera a vivir a la casa del Fonavi que había comprado. "Alejandro no podía cocinar porque no tenía el gas instalado. Se sintió abandonado. Además no podía relacionarse con sus amigos y no se sentía reconocido porque (Rosso) no lo presentaba como su pareja", dijo.
Asimismo, María D.E. comentó que unos días antes del crimen Scalcione "estaba angustiado y se sentía defraudado desde lo emocional. Al principio vivió el romance como un paraíso, pero después sintió que había perdido todo", señaló.
Quien también dio su testimonio sobre la relación entre Scalcione y Rosso fue Roberto R. un jubilado que convivió durante 15 años con el subcomisario imputado. "Lo conocí en marzo de 1993 y estuvimos juntos hasta octubre de 2008. La relación fue muy buena. Yo le manejaba el sueldo. Nos separamos cuando me dijo que había conocido a Rosso, pero quedamos como amigos", sostuvo.
El hombre coincidió con María D. E. en torno a lo conflictiva que se había tornado la relación del imputado y la víctima en los últimos tiempos. Scalcione "estaba triste y había perdido peso. El (profesor) era una persona posesiva y no lo dejaba hablar con nadie", afirmó. Y ratificó la teoría esbozada por el acusado en la primera audiencia del juicio al admitir que había matado a su pareja al encontrarlo con otro hombre: "Por comentarios me enteré que Scalcione lo encontró (por Rosso) en la cama con otro", dijo el jubilado.
También declaró ayer María Nuria, una hija del profesor Rosso. "Me costaba llegar a él, pero era en quién más confiaba. Teníamos una relación normal, con complicaciones. No era fluida, pero no criticable", sostuvo.
María Nuria comentó que conoció a Scalcione en 2008 y que consultó al policía en su carácter de psicólogo social. "Me sugirió que realizara un curso de asistente gerontólogico. Mi papá me dijo que lo iba a pagar (el curso), pero lo terminó pagando un familiar", explicó. Manifestó que la relación que mantenía su padre con el subcomisario era "de amistad" y dijo no saber que haya habido conflictos entre ellos.
Unos segundos antes, María Nuria se había negado a responder a Luis Tomasevich, el abogado de Scalcione, quien le preguntó si su padre era agresivo. La negativa de la mujer originó una réplica por parte de Raúl Superti, abogado querellante, que se opuso a un interrogatorio que "es una tortura". El entredicho llevó al juez Manfrín a pedir a las partes que actúen con sentido común.