Intimidación o acoso escolar
El bullying es un comportamiento agresivo intencional, que consiste en un desequilibrio de poder o de fuerza, es repetitivo y se puede manifestar de forma física, verbal o social. 

Sábado 28 de Febrero de 2015

El bullying es un comportamiento agresivo intencional, que consiste en un desequilibrio de poder o de fuerza, es repetitivo y se puede manifestar de forma física, verbal o social. Si bien los niños pueden intimidar a otros usando medios más físicos, en las niñas el acoso se manifiesta mediante la exclusión social. Durante años la intimidación ha formado parte de la vida en el ámbito escolar e incluso en el laboral. Sin embargo, recientemente, la tecnología y los medios de contacto social se han convertido en un nuevo vehículo de este mal que ha ampliado su alcance. Ejemplo de ello es el "acoso cibernético" (cyberbullying) que se lleva a cabo en internet y con teléfonos celulares. En sitios web como Facebook, y otros, niños y jóvenes pueden enviar mensajes ofensivos continuamente las 24 horas del día. La prevención y erradicación del acoso escolar consiste en el compromiso de crear un ambiente seguro, en el que los niños puedan progresar social y académicamente sin sentir temor. El acoso ocurre generalmente en sitios como los baños de las escuelas, el patio de juegos, los pasillos llenos de personas y los autobuses escolares, además sucede con teléfonos celulares y computadoras (donde existe poca o ninguna supervisión); debe ser tomado muy en serio. Los maestros deben enfatizar que informar no es delatar. Si uno observa un caso de intimidación en el aula, debe intervenir inmediatamente para impedirlo, reportar el incidente e informar a la superioridad de la escuela correspondiente para que sea investigado. No es recomendable realizar una reunión conjunta con el acosador y el acosado, pues sería vergonzoso e intimidaría enormemente al estudiante que ha sido objeto del abuso. Cabe destacar que es necesario que los estudiantes, así como los padres, formen parte de la solución. Los estudiantes pueden informarles a los adultos acerca de lo que está ocurriendo realmente, y también mostrarles las nuevas tecnologías que se utilizan para la intimidación. Los padres y maestros pueden contribuir a que los alumnos adopten un comportamiento positivo, y enseñarles cómo intervenir en un caso de abuso. Los alumnos más avanzados, de más edad, pueden ser mentores e informarles a los más jóvenes con respecto a prácticas seguras de navegación por internet. A los estudiantes que confrontan dificultades para adaptarse o tener amigos, se les pueden facilitar amistades o darles "trabajo" a la hora del almuerzo y el receso, para que no se sientan aislados ni corran peligro de convertirse en víctimas de acoso. Es de destacar, que los padres de niños acosados observen la actitud de su hijo para detectar señales de acoso: no siempre los niños son propensos a decir que los están intimidando. Pero esto es lo más importante: hágale saber a su hijo o hija que está dispuesto a ayudarle y que no intente contraatacar al acosador. Enséñele a su hijo a hacerle frente al acoso.

Guillermo Ferreyra.
DNI 23.462.122