Viernes 19 de Julio de 2013
Un reconocido periodista que se desempeña en el noticiero de Canal 4 de Cablehogar y su camarógrago fueron intimidados y amenzados por un muchacho que intentó robarles sus pertenencias mientras realizaban su trabajo la tarde del miércoles en la la cortada Mangrullo, en el extremo sur de la ciudad.
Angel Granato y Mariano Molinari habían llegado al lugar para realizar una entrevista a una familia que corre el riesgo de que su precaria vivienda se derrumbe sobre la barranca del río Paraná. "Llegamos con el auto del cable, perfectamente identificado y pintado con el logo de la empresa, cerca de las 4 de la tarde. No alcanzamos a bajar que un pibe joven se acercó a mi ventanilla. Me pidió plata para comprar una botella de vino pero yo no llevo dinero a los lugares donde hago notas", contó Granato. Luego el muchacho quiso arrebatarle el celular que tenía en la mano y sus anteojos de sol. "Pude contenerlo con las manos, me lo saque de encima con un codazo y un empujón y nos fuimos a toda velocidad del lugar", dijo el periodista.
Hombre de calle. Granato es un profesional de los medios de comunicación con más de 30 años de experiencia como movilero y eso lo llevó a analizar la situación con cierta alarma. "Es la segunda vez que me pasa y no casualmente en el mismo lugar. No se puede trabajar así, las próximas notas vamos a tener que hacerlas acompañados por la policía", sostuvo para acotar que "antes esto no pasaba, a los periodistas nos respetaban. Ni siquiera se dan cuenta que vamos a ese lugar para darle una mano a esta mujer y nos reciben de esa manera. Hay lugares de la ciudad donde ya no se puede ir a trabajar tranquilo", agregó.
Según dijo Granato, cando arribaron a las inmediaciones de calle Itatí y cortada Mangrullo comenzaron los problemas: "Se acercaron un par de tipos y nos gritaron para que la empresa pusiera el cable en la zona, que el que estaba no era bueno, que se cortaba. Ahí percibimos que la cosa venía medio pesada. Después nos encaró este muchacho, de unos 25 años, y nos pidió dinero o cualquier cosa que tuviéramos, evidentemente quería robar", dijo más tranquilo el periodista.
Granato sostuvo que el agresor estuvo más de diez minutos insistiendo con que le dieran algo: "Dame para el vino, dame para tomar loco, dame algo, me decía el ladrón y nosotros estábamos cada vez más incómodos", recordó. Una vez que pudieron deshacerse del delincuente tomaron por Mangrullo hacia el oeste y pudieron salir del lugar.
"La cortada esa es una trampa por que entrás y salis por el mismo lado, no tenés escapatoria. Cuando nos fuimos no vimos a nadie que nos sigueiera ni tampoco donde quedó el tipo que nos quiso robar", concluyó Granato un poco más aliviado.