Domingo 04 de Julio de 2010
Somos papás de un nene de tres años con síndrome de Dandy Walker que concurría a jardín de infantes "Cosquillitas" de Rosario. Nos vimos en la obligación de sacarlo del mismo por que la directora no estaba conforme con que asista su maestra integradora para ayudarlo y ayudar a la maestra en las actividades de manualidades, porque padece de torpeza motriz y propuso pasarlo a la sala de dos años. Esta señora quedó en evidencia que no sabe de qué se trata la integración escolar. Con esta carta lo único que queremos es ahorrarle tiempo a otros padres que tengan un niño con alguna discapacidad y si no tiene ninguna, yo lo pensaría. A nadie le gustaría que su hijo aprenda que cuando alguien tiene alguna dificultad hay que mirar para otro lado.
Valeria Rubino
valeria-lautaro@hotmail.com