Jueves 14 de Marzo de 2013
Con respecto a las tan mentadas medidas de seguridad, mientras no se lleve a cabo un plan integral de las mismas, esto seguirá siendo el reino del terror. Según mi punto de vista, hay que hacer tareas de prevención. Lamentablemente, el delito se ve estimulado y potenciado por las drogas, que ya son, evidentemente, un mal que vino a quedarse en esta sociedad, donde no existen expectativas en los niños y jóvenes socialmente vulnerables, pese a que digan que hay un plan de inclusión. Desde que abolieron el servicio militar, un millón de jóvenes no lo hizo, prefiero al soldadito de turno cebándole mate al sargento, que tomando birra y fumando paco en cualquier esquina, deberían instaurarlo por dos años y que fuera remunerado, a su vez, hacer tareas de prevención rondando en las calles. Clasificar y dignificar a la corporación policial (no están por vocación, están por necesidad), exigirle como mínimo el secundario e impartirle normas de convivencia e insertarlos socialmente, porque todos sabemos que ellos se creen distintos a nosotros y existe un prejuicio contra nosotros los ciudadanos, no hay más que remontarse al maltrato que a menudo recibimos de parte de ellos en cualquier circunstancia que deban intervenir. Todos conocemos las ocho hipocresías, juego, prostitución, droga, robo de camiones, contribuciones, peaje, mejicanizados, desarmaderos. Un código penal más severo, incluso con la pena máxima capital, para aquellos que matan por placer, jueces incorruptibles que no dependan del poder de turno, el Estado debe hacerse responsable de la muerte violenta y/o daño que surja de la acción delictiva, conteniendo y asistiendo a los deudos económicamente, ya que por su inoperancia no cumplió con sus obligaciones. No puede ser que aparezcan para la foto y luego se borran, no hay que hacer política con las desgracias ajenas, muy común en nuestros políticos de turno.
Roberto Rubén Sánchez
DNI 8.634.022