Insoportable levedad
En los tiempos que corren, hay que admitirlo, no es fácil ser feliz. La maquinaria neoliberal, funcionando hace ya varios años, nos ha mostrado cuán solos podemos estar y cuán vacía puede volverse la búsqueda de placeres prefabricados de mandatos sociales que como fuerzas exteriores se nos imponen aun en contra de nuestras propias voluntades.

Miércoles 01 de Abril de 2009

En los tiempos que corren, hay que admitirlo, no es fácil ser feliz. La maquinaria neoliberal, funcionando hace ya varios años, nos ha mostrado cuán solos podemos estar y cuán vacía puede volverse la búsqueda de placeres prefabricados de mandatos sociales que como fuerzas exteriores se nos imponen aun en contra de nuestras propias voluntades. En la vorágine posmoderna la desigualdad en proporciones inhumanas está a la orden del grito, nuestros semejantes pueden ser asesinos, violadores, ladrones, embusteros, falsificadores, todo eso y más, pero también pueden ser posibilidades y sólo en el espíritu del hombre debería cosecharse semejante esperanza. Con sólo un par de décadas caminadas en este mundo me di cuenta de cuánto miedo a la libertad tienen los humanos, género al cual pertenezco, de cuán interesadas están las personas en aburrirse, de cómo para algunos el todo está hecho por las sumas de las partes y de cómo el día de hoy se parece tanto al día de ayer y el de ayer se parece tanto a la vida entera, empecinada ésta en repetirse una y otra vez. La exaltación de nuestros méritos va casi siempre acompañada de un cuidadoso disimulo de nuestros defectos y lo verdaderamente importante sería convertirnos todos en espejos, para poder des-cubrir con el otro nuestras propias miserias.

Federico Fontana,

fede_fontana@hotmail.com